Bocachico en la costa, mojarra en el interior: así cambian los gustos por pescado en Semana Santa
Durante la Semana Santa, el consumo de pescado se dispara en Colombia, pero las preferencias varían mucho según la región. Mientras los costeños prefieren bocachico, en ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga eligen mojarra y bagre por tener menos espinas. Con la alta demanda, los precios suben progresivamente conforme se acerca el jueves santo, pasando de 8.000 a 12.000 pesos por libra.
La Semana Santa trae consigo una explosión en el consumo de pescado en todo el país, especialmente en los días de vigilia. Lo particular es que cada región tiene sus favoritos, y esto depende mucho de la procedencia y las costumbres de cada quien.
Orlando Gómez, comerciante de la Plaza Las Flores, conoce bien esta dinámica. Según él, todo es cuestión de dónde viene la gente. "Los productos al cliente que le gusta el bocachico, Magdalena. Hay gente que le gusta la mojarra. Tenemos cachama, nicuro, capaz, bagre, doncella, picuda. Cuestión de gusto", explica.
En la Costa Caribe, el bocachico es prácticamente el rey. "El costeño apetece mucho el bocachico", confirma Gómez. Pero hay un problema: sus muchas espinas lo hacen poco atractivo para quienes viven en el interior del país. "Como el bocachico es tan espinoso, el bocachico no lo consume nunca el rolo, es muy difícil", señala el comerciante, usando la palabra con la que se conoce a los bogotanos.
En ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga, la gente busca especies más cómodas de comer. "Allí consumen más que todo pulpo, mojarra, que no tiene tanto hueso", comenta. El bagre también se lleva muchas preferencias por su textura y facilidad de consumo. Estos pescados pueden prepararse de mil maneras: fritos, sudados, asados o al horno.
Lo que sí es universal durante estas fechas es el aumento de precios. Según Gómez, conforme se acerca el jueves santo, los valores suben casi todos los días. "Entre más se acerca el jueves, más caro sube", advierte. Una libra puede costar desde 8.000 hasta 12.000 pesos dependiendo del momento en que la compres, y lo mismo ocurre con los precios por arroba.
Ante esta situación, Gómez ofrece algunas recomendaciones prácticas. Lo primero es comprar en lugares de confianza. "Primero que todo, busquen en un sitio fijo. No compren afuera", advierte, haciendo énfasis en que hay riesgos con el peso y la calidad fuera de los establecimientos formales.
También recomienda verificar la frescura antes de comprar. "Mire la calidad del ojo y la galleta, que esté completamente fresco", sugiere, insistiendo en que durante esta temporada de demanda alta, asegurar la calidad del producto es fundamental para que la cena de Semana Santa sea lo mejor posible.
Fuente original: KienyKe - Portada



