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Beto Zabaleta celebra 50 años de música y amor eterno con Monguí

Fuente: Guajira News
Beto Zabaleta celebra 50 años de música y amor eterno con Monguí
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El acordeonero Beto Zabaleta conmemora este año medio siglo de trayectoria musical, pero también celebra 50 años de un "amor a primera vista" con Monguí, el pueblo guajiro que lo acogió en 1976 durante el Festival del Dulce de Leche. Desde entonces, ha sido la estrella obligada del evento, presente en 11 de sus 23 ediciones, posicionándose como el artista que más público convoca. Su obra discográfica es extensa y exitosa, alternando colaboraciones memorables que lo consolidan como una leyenda del vallenato tradicional.

Este 2024 marca un año especial en la vida musical de Beto Zabaleta, el todo terreno del vallenato. Se cumplen cincuenta años desde que Emilianito Zuleta lo sacó de un velorio para llevarlo al Ramal del Molino a probar su voz. Aquella gestión buscaba encontrar quien reemplazara a Rafael Orozco, quien se había unido con Israel Romero para formar el Binomio de Oro. Así comenzó una carrera que no ha dejado de sonar en las radios y en los corazones de los colombianos.

Pero hay otra celebración igual de importante: las bodas de oro del amor entre Beto y Monguí. Todo comenzó en diciembre de 1976, durante el Tercer Festival del Dulce de Leche. Fue la primera vez que Beto y su entonces compañero Emilio Oviedo fueron contratados para tocar en la región. Un detalle particular de aquella época: durmieron en hamacas en la escuela del pueblo, y los organizadores les prepararon un tanque sin tapa lleno de agua en el patio para que se bañaran. A pesar de estas condiciones humildes, aquella presentación fue maravillosa. Todos los pueblos del sur de Riohacha vaciaron su gente joven para ir a escuchar a estos artistas que estaban estrenando su primer trabajo discográfico juntos, "Recordaciones".

Desde entonces, Monguí no ha soltado a Beto Zabaleta. De las 23 ediciones del festival que se han realizado, él ha estado presente en once. Es su grupo de planta, su artista obligatorio. Cuando se presentan discusiones sobre temas del festival, la comunidad siempre se pone de acuerdo en una sola cosa: Beto no puede faltar. La gente lo pide, es el ídolo, y está probado que es quien más público lleva al evento.

Su catálogo discográfico es extenso y meritorio. Comenzó con "Recordaciones" en 1976, siguió con "La Ley del Embudo" en 1977 y "Lo máximo" en 1978. Luego llegó su famoso encuentro con Beto Villa, grabando juntos "El cantor Triunfante" en 1979, donde posicionaron éxitos como "El enfermo" y "Mi mala estrella". Pasó por varias disqueras y propuestas, alternando grabaciones en solitario con colaboraciones memorables. Sus canciones como "Tarde a tarde", "Aquel amor" y tantas otras se convirtieron en recuerdos ineludibles para la gente.

En los últimos años, su voz se mantiene clara, fresca y llena de entrega. Hace poco sorprendió con un hermoso concierto en Monguí que fue considerado uno de los mejores del festival. Está claro que está bien rodeado y bien aconsejado. Como dice el maestro Poncho Zuleta, "Antes que ser un artista hay que ser gente", y Beto lo ha entendido así toda su vida.

Para la edición número 24 del Festival del Dulce de Leche, que se realizará en algunos meses, ya se gestiona su presencia. La comunidad lo ha pedido y será homenajeado por su aporte a la salvaguardia de la música vallenata tradicional. Será declarado hijo adoptivo de Monguí, un reconocimiento que cincuenta años después de aquel primer festival, apenas empieza a pagar la deuda que tiene ese pueblo con el hombre que eligió quedarse en sus corazones.

Fuente original: Guajira News

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