Barrio Boxing: de la periferia de Medellín surge un proyecto que transforma vidas de niñas y mujeres

Andrea González, una colombo-holandesa que dejó todo en Holanda, regresó a Colombia para crear la Fundación Mi Barrio, Mi Sueño en el barrio La Honda de Medellín. A través de Barrio Boxing y otros programas, la fundación acoge a 90 mujeres y niñas que han sido víctimas de violencia y discriminación, brindándoles espacios seguros donde fortalecen su autoestima, aprenden oficios y rompen barreras educativas. Próximamente también recibirán a niños en el programa de boxeo.
Desde la parte más alta de Medellín, en el barrio La Honda, hay un lugar donde el boxeo se convierte en más que un deporte. Es un salvavidas. Allí funciona Barrio Boxing, un programa que hoy cobija a 90 mujeres y niñas que todos los días llegan a un improvisado ring en la casa comunal para ponerse los guantes y combatir, no entre ellas, sino contra los miedos, la angustia y la violencia que han marcado sus vidas.
La historia detrás de este proyecto comienza con Andrea González, una mujer colombo-holandesa que tomó una decisión que cambió todo. Ella vivía en Holanda, donde fue adoptada de pequeña, pero dejó todo atrás para regresar a Colombia en busca de su propósito de vida. Fue así como nació la Fundación Mi Barrio, Mi Sueño, un espacio pensado para niñas y mujeres del barrio que han crecido rodeadas de maltrato, desigualdad y barreras que les cerraban puertas. "Es un espacio donde nosotros crecemos juntos, luchamos por nuestros derechos y nuestros sueños. Aquí les enseñamos todas las técnicas, hasta sus posiciones, porque sí, su posición, es más de empoderamiento van a seguir así" explica Andrea González sobre su fundación.
En el programa de boxeo trabaja Dayana, una boxeadora profesional que el deporte salvó en su momento y que ahora dedica su vida a salvar vidas en la zona Nororiental de Medellín. Ella hace más que enseñar técnicas de pelea: "Lo que hago con ellas, además de enseñarles el área deportiva, es a fortalecer sus valores, a poner límites entre ellas porque como mujeres a veces nos cuenta, las instruyo en lo deportivo y en lo mental". Una de las participantes del proyecto lo explica mejor: "Esta fundación significa una casa para mí, porque en este barrio hay mucho maltrato, desigualdad y desde que entré, he mejorado mucho, solo me queda dar gracias, sino fuera por ella, yo no estaría aquí dando la entrevista".
Pero la fundación va mucho más allá del boxeo. En el barrio La Honda también funciona un proyecto de elaboración de manillas con las madres de la zona, una iniciativa que las empodera y les enseña a ser autónomas financieramente. Además, ofrecen clases de inglés para romper las barreras educativas y abrirles puertas a oportunidades que antes parecían imposibles. Algunas de las madres incluso han logrado conseguir trabajos estables en organizaciones no gubernamentales gracias al apoyo de la fundación, y regularmente distribuyen mercados entre las familias de la comunidad que no tienen acceso a alimentación balanceada.
Lo que comenzó como un sueño personal de Andrea se ha convertido en un propósito compartido. Próximamente, los niños del barrio también recibirán la formación de boxeo, expandiendo así un proyecto que demuestra que desde la periferia de Medellín también se construyen realidades diferentes y se abren caminos hacia el futuro.
Fuente original: Hora 13 Noticias
