Barranquilla le aprieta las tuercas a Aerocivil por el Cortissoz: pide controlar el aeropuerto

La Alcaldía de Barranquilla solicitó formalmente asumir la administración del Aeropuerto Ernesto Cortissoz, argumentando que las obras de modernización avanzan a ritmo de caracol con solo un 6% de ejecución. Aerocivil promete entregar una terminal renovada en mayo, pero la Veeduría Ciudadana mantiene la guardia en alto. El pulso entre autoridades locales y nacionales refleja la urgencia de una ciudad con más de tres millones de pasajeros anuales esperando mejoras.
El conflicto entre la Alcaldía de Barranquilla y la Aeronáutica Civil ha llegado a su punto más tenso. El gobierno local presentó una solicitud formal para hacerse cargo de la administración, operación y mantenimiento del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, movida que encabeza el alcalde Alejandro Char Chaljub. La decisión se ampara en el artículo 48 de la Ley 105 de 1993, que faculta a Aerocivil para transferir la gestión de aeropuertos a entes territoriales.
La inconformidad barranquillera tiene raíces profundas. Según la Gerente de Ciudad, Ana María Aljure Reales, la terminal está lejos de estar a la altura del crecimiento industrial de la ciudad. El diagnóstico es contundente: fallas graves en climatización, capacidad insuficiente en la sala de recibo de equipajes y escasez crítica de baterías sanitarias en las zonas de abordaje. A pesar de contar con un contrato de mantenimiento por 34.000 millones de pesos, el avance de las obras apenas alcanza el 6%. Aljure además denunció que hay una inversión privada de 800.000 millones de pesos que está paralizada esperando que Aerocivil defina su posición.
Desde Aerocivil, el director encargado Luis Alfonso Martínez Chimenty salió al paso de las críticas con una explicación distinta. En declaraciones a Caracol Radio, argumentó que recibieron una terminal "prácticamente acabada" con una ejecución real inicial de apenas 3.2%. Reconoció los incumplimientos del contratista, pero justificó no aplicar sanciones de hasta 12.000 millones de pesos diciendo que una medida así paralizaría completamente las intervenciones y terminaría perjudicando a Barranquilla. Como promesa para calmar el pulso, Martínez anunció públicamente que en mayo entregaría un aeropuerto con una cara completamente renovada.
La Veeduría Ciudadana del Aeropuerto, conformada por la Cámara de Comercio de Barranquilla y el Comité Intergremial del Atlántico, ha estado monitoreando este enfrentamiento. Efraín Cepeda Tarud, director de la intergremial, pidió realismo: no se puede esperar una terminal 100% nueva cuando el contrato termina en junio de 2024. Sin embargo, los gremios han establecido cuatro hitos críticos que deben entregarse entre el 29 de mayo y el 8 de junio: la nueva sala de embarque nacional con escaleras eléctricas y ascensores, las salas del Muelle Internacional, el nuevo ingreso y la zona de inmigración, además del corredor estéril del área internacional.
Cepeda anotó que después de cambios en el consorcio que maneja el contrato, se ha notado un aumento en el ritmo de trabajo. Aun así, desde la Veeduría advierte que no bajarán la guardia y han solicitado el acompañamiento de la Procuraduría y la Contraloría para asegurar que los compromisos de Aerocivil no queden en promesas incumplidas. Con más de tres millones de pasajeros anuales que transitan por el Cortissoz, la disputa entre la autonomía regional y la gestión centralizada no es un asunto burocrático: es una cuestión de infraestructura funcional para toda la ciudad.
Fuente original: El Tiempo - Colombia