Barranquilla cumple 213 años: la fascinante historia detrás de cómo llegó a su nombre

Barranquilla celebra hoy su aniversario como ciudad fundada en 1813. El nombre proviene de las barrancas o desniveles naturales junto al río Magdalena donde se asentaron los primeros pobladores. La ciudad evolucionó desde denominaciones indígenas y coloniales hasta consolidarse como la "Puerta de Oro de Colombia", un título que reconoce su papel histórico como puerta de entrada al país. Además de su nombre oficial, la ciudad ha ganado apodos como La Arenosa y Curramba, la Bella, que reflejan su geografía y cultura.
Este 7 de abril Barranquilla marca 213 años desde que fue fundada como villa en 1813. La capital del Atlántico celebra una fecha que representa el nacimiento de lo que con el tiempo se convirtió en la "Puerta de Oro de Colombia", por su importancia decisiva en el desarrollo económico, portuario y cultural del país. Hoy la ciudad conmemora su aniversario en medio de transformaciones urbanas que la posicionan como uno de los principales destinos del Caribe colombiano.
Pero detrás del nombre Barranquilla hay una historia que refleja cómo nació la ciudad. Según la Universidad del Atlántico, el nombre hace referencia a las barrancas o desniveles naturales que existían en la zona cercana a la ribera occidental del río Magdalena, donde comenzaron a establecerse los primeros pobladores. Esta palabra venía de la época colonial, cuando "barranca" era común en poblaciones junto a ríos. El diminutivo "lla" probablemente tiene origen aragonés. Los historiadores coinciden en que Barranquilla surgió de forma espontánea, sin un acto fundacional oficial, con la participación de españoles, mestizos y criollos desde mediados del siglo XVI. El territorio fue conocido primero como "sitio de libres", un espacio para personas sin restricciones ni reglamentaciones impuestas. La palabra indígena "camach" fue la primera marca de identidad del lugar, convertida después en Camacho.
Durante el siglo XVIII aparecieron nombres como Barrancas de Camacho, Barrancas de San Nicolás y San Nicolás de Tolentino, reflejando cambios sociales y espirituales. San Nicolás se convirtió en el santo de devoción de los pobladores y eventualmente reemplazó el nombre de Camacho. El cambio de "Barrancas" a "Barranquilla" no fue impuesto desde arriba: surgió cuando diferentes grupos humanos que vivían separados en varias barrancas se unieron a principios del siglo XVIII. Necesitaban un nombre que los identificara a todos, así nació Barranquilla, un nombre que buscaba la unidad. En 1747, con la designación oficial como parroquia bajo control español, aparecieron las primeras hileras de viviendas conectando las barrancas entre sí. Con ese reconocimiento legal, la ciudad comenzó a consolidarse como entidad urbana.
Con el tiempo, un solo nombre no alcanzó para expresar la riqueza simbólica de Barranquilla. El presidente Marco Fidel Suárez la definió como "Barranquilla Pórtico Dorado de la República" cuando inauguró el edificio de la Aduana. Luego, en 1946, durante la inauguración de los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe, el presidente Mariano Ospina Pérez confirmó el título de "Barranquilla Puerta de Oro de Colombia", reconociendo su rol histórico como punto de entrada de tecnologías, inmigrantes e industrias al país.
Los apodos que ganó la ciudad también cuentan su historia. La Arenosa tiene dos orígenes: uno histórico que atribuye el término al presidente Tomás Cipriano de Mosquera durante su visita en 1849, y otro popular que explica que calles y espacios públicos siempre estuvieron cubiertos de arena por arroyos y vientos. El apodo Curramba, la Bella tiene un origen curioso. Surgió de la pronunciación inversa de las sílabas "Barranq.", la abreviatura que usaba el periodista barranquillero Juan Eugenio Cañavera a mediados del siglo XX en la emisora Nueva Granada de Bogotá para distinguir las noticias de Barrancabermeja de las de Barranquilla. Después agregaron "la Bella" para suavizar el tono. Así, cada nombre refleja cómo Barranquilla ha llevado su territorio, su geografía y su historia inscrita en sus propias palabras.
Fuente original: Portafolio - Economía