Barranquilla celebra 213 años llevando su historia a las aulas con los Reyes Momo

Barranquilla conmemoró su aniversario este 7 de abril con una apuesta diferente: los Reyes Momo, íconos del Carnaval, visitaron colegios públicos para transmitir directamente la cultura y tradición de la ciudad a niños y jóvenes. Más allá de lo protocolario, la ciudad abrió gratuitamente el Museo del Carnaval y organizó actividades en el Malecón de Rebolo que incluyen música en vivo y emprendimientos locales. La celebración refleja cómo Barranquilla busca mantener su patrimonio cultural vivo, no solo como espectáculo, sino como parte de la identidad que heredan las nuevas generaciones.
Con la madrugada del 7 de abril, Barranquilla volvió a recordar el día que fue erigida como Villa en 1813. Son 213 años de una fecha que, aunque más política que fundacional según los historiadores, se convirtió en el cumpleaños oficial de la ciudad. Y este año, con ese humor que caracteriza a los barranquilleros, la celebración se presentó como "212 más 1" para evitar pronunciar el número 13. Una muestra de cómo incluso en las efemérides, la Arenosa encuentra la manera de reír de sí misma.
Los historiadores saben bien que Barranquilla nació en otro momento. Sus raíces están en asentamientos espontáneos del siglo XVII, impulsados por el comercio fluvial en el Magdalena y sus caños. Pero esa realidad no borra la tradición de festejar cada 7 de abril. Y es que la ciudad, ubicada entre el río y el Caribe, creció como un enclave portuario que en el siglo XIX y buena parte del XX fue de las más dinámicas del país. Pionera en aviación comercial, servicios públicos y urbanismo, ganó el título de "Puerta de Oro de Colombia". El apodo de "la Arenosa" viene de sus orígenes geográficos, de esos suelos arenosos y calles sin pavimentar que cubrían la ciudad. Hoy es un símbolo afectivo que sus habitantes cargan con orgullo.
Este año la celebración fue más allá del discurso oficial. El alcalde Alejandro Char manifestó su amor por la ciudad en redes sociales: "Hay amores que son para toda la vida, que no se explican, se sienten... como el que sentimos por ti, mi Barranquilla querida...Ahora es nuestro turno de devolverte todo ese amor: de cuidarte, seguir transformándote, embellecerte y continuar abriendo caminos llenos de oportunidades para todos". Pero mientras el mensaje circulaba, la ciudad se movía en otros frentes. El Museo del Carnaval abrió sus puertas gratuitamente entre el 7 y el 9 de abril, ofreciendo a los barranquilleros un recorrido por una de las expresiones culturales más importantes del país.
Lo más significativo ocurrió en los colegios públicos. Los Reyes Momo, esas figuras emblemáticas que danzan en las calles durante el Carnaval, entraron a las aulas como maestros. A través de la estrategia 'Reyes Momo, Guardianes de la Tradición, Cultura en Movimiento', compartieron en primaria y secundaria saberes que usualmente circulan en los barrios y en la fiesta. La cumbia, el garabato, los congos, el disfraz, la comedia y la tradición oral dejaron de ser referencias lejanas para convertirse en experiencias vivas. El propósito era claro: fortalecer desde temprana edad el sentido de pertenencia y mostrar que el patrimonio cultural inmaterial es más que un espectáculo.
El Carnaval en Barranquilla representa mucho más que una fiesta. Es un sistema cultural que condensa la historia social de la ciudad, su diversidad y su capacidad de conectarse con el mundo. Nacido de la mezcla de herencias africanas, indígenas y europeas, evolucionó hasta ser reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Durante más de un siglo ha sido el principal vehículo de identidad barranquillera, el espacio donde la ciudad se reencuentra con lo que es.
Por la noche, el Malecón de Rebolo se convirtió en el epicentro de la fiesta popular. Desde las 2 de la tarde, la Feria Vamos Pa'l Barrio ofreció servicios institucionales, comida de matronas, emprendimientos locales y música en vivo de grupos como la Banda de Baranoa y Luister La Voz. La cultura picotera también tuvo su lugar. El alcalde invitó a los barranquilleros a celebrar "como mejor sabe hacerlo: cerca de su gente". Las actividades se extenderán durante todo abril y culminarán con un gran concierto en el Gran Malecón, ese espacio que ya proyecta recibir hasta 15 millones de visitantes en 2026 y que se consolida como una apuesta clave del turismo en la ciudad.
Barranquilla sigue creciendo. Invierte alrededor de 200 mil millones de pesos anuales en primera infancia, educación pública y alimentación escolar, de los cuales el 75% lo asume el Distrito. La Universidad de Barranquilla pasó de 2 mil a cerca de 20 mil estudiantes. Pero además de expanderse, la ciudad busca entenderse a sí misma. Por eso, en este cumpleaños número 213, la Arenosa metió la celebración en las aulas, en las conversaciones entre generaciones, en la transmisión viva de su patrimonio. Un gesto que demuestra que su historia no se conmemora solo en ceremonias, sino en el movimiento constante de su gente.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



