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Banco de la República advierte que inflación del salario mínimo presiona más de lo previsto hacia el 2026

Fuente: Portafolio - Economía
Banco de la República advierte que inflación del salario mínimo presiona más de lo previsto hacia el 2026
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El Banco de la República detectó que los precios de servicios ligados al salario mínimo ya superan el 9%, lo que complica llegar a la meta de inflación del 3%. Esta preocupación fue clave para que la mayoría de la junta directiva aprobara un aumento de tasas de interés de 100 puntos básicos el 31 de marzo. Aunque hay consenso en que el salario mínimo impacta la inflación, algunos directores debaten si subir más las tasas es la solución o si agravará los problemas económicos.

Cuando sube el salario mínimo, los precios de ciertos servicios también suben. Eso es lo que está pasando ahora en Colombia y tiene bastante preocupado al Banco de la República. Las minutas de la reunión directiva del 31 de marzo revelan que los servicios vinculados al salario mínimo, como hoteles, restaurantes, salud y telefonía, ya tienen inflación de más del 9%. Para ponerlo en perspectiva: eso es casi el doble de la meta que se persigue (3%) y significa que cuando comes en un restaurante, te cortas el cabello o necesitas una cita médica, los precios suben más rápido que en otros bienes.

El panorama se complica aún más cuando se mira el cuadro completo. En febrero, la inflación en servicios llegó al 6,5%, arriba de lo que estaba hace apenas tres meses. Los directores del Banco notan que estos incrementos salariales se están convirtiendo en un ciclo: el salario sube, las empresas de servicios suben precios para cubrirse, y eso alimenta una inflación más pegajosa, más difícil de bajar. Los números proyectados para finales de este año tampoco animan: analistas hablan de inflación del 6,3%, mientras que lo que el mercado de deuda anticipa ronda el 7%.

Esta realidad explica por qué la mayoría de la junta votó por aumentar la tasa de interés en 100 puntos básicos (que es la herramienta principal del Banco para frenar inflación, encareciendo el crédito). Los miembros que respaldan esta decisión argumentan que la economía sigue con exceso de demanda, el mercado laboral está muy apretado y las expectativas de inflación se mantienen elevadas. Además, están atentos a cómo la guerra en el Golfo Pérsico ya está presionando los precios del combustible y los fertilizantes, insumos básicos que tocan todos los renglones de la economía.

Pero la decisión no es unánime. Algunos directores cuestionan si subir las tasas es realmente la respuesta cuando muchos de los problemas que inflan los precios vienen desde afuera: conflictos geopolíticos que encarecen importaciones, choques de oferta que no responden a que haya demasiada gente gastando. Para este grupo, aumentar tasas solo hace más caro el crédito para empresas y exportadores, potencialmente frenando la economía sin solucionar el verdadero problema. Hay quienes incluso dudan de que el salario mínimo sea el culpable principal y cuestionan cómo se están midiendo las expectativas inflacionarias.

Lo que está claro es que Colombia enfrenta un dilema incómodo: los precios de servicios ligados al salario mínimo están subiendo más rápido de lo esperado, alejando la meta de inflación del 3%. El Banco actúa apretando el torniquete de las tasas, pero hay voces dentro de su propia junta que advierten que este camino podría tener un costo alto para la actividad económica general.

Fuente original: Portafolio - Economía

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