Autoridades desmantelan operación de minería ilegal en la Sierra Nevada que creció de 4 a 14 hectáreas en dos meses

Un operativo conjunto entre Corpamag, Fiscalía, CTI y Ejército desarticuló una operación de extracción de oro en Ciénaga que se expandió aceleradamente en menos de dos meses. Las autoridades destruyeron maquinaria pesada y encontraron daños ambientales severos, incluyendo contaminación hídrica y remoción masiva de vegetación. Corpamag advierte que sin acciones continuas, el deterioro de ecosistemas estratégicos de la Sierra Nevada podría ser irreversible.
En una operación coordinada entre instituciones del Estado, Corpamag junto con la Fiscalía General, el CTI y el Ejército Nacional ejecutaron el operativo denominado "Mariscal" en la vereda Cerro Lucano, municipio de Ciénaga, para frenar una operación de minería ilegal de oro aluvial que estaba destruyendo el medio ambiente de forma acelerada. El trabajo de campo incluyó sobrevuelos con drones, inspecciones georreferenciadas y análisis por satélite que evidenciaron la magnitud del problema.
Los números hablan solos del ritmo de destrucción. En apenas dos meses, el área intervenida por la minería pasó de cuatro hectáreas en marzo a casi catorce hectáreas en mayo. Esa expansión de diez hectáreas en tan poco tiempo refleja la intensidad con que operaban los ilegales en el terreno. Las máquinas trabajaban sin control: retroexcavadoras, motobombas, clasificadoras y sistemas de bombeo desviaban el agua superficial mientras removían masivamente el material aluvial (sedimentos que transportan los ríos) en busca del oro.
Lo que dejaron a su paso fue devastación. El equipo técnico encontró excavaciones profundas, zonas sin vegetación, piscinas de sedimentación formadas para separar materiales, y alteraciones graves en las cercanías del río. El agua del sector presentaba una turbidez considerable (estado de opacidad por sedimentos en suspensión), señal clara de contaminación. Corpamag alertó que la presencia de combustibles y lubricantes en áreas cercanas al cauce hídrico, sumada al arrastre constante de sedimentos, estaba dañando severamente el suelo, el bosque ripario (vegetación que protege las orillas de los ríos) y la dinámica natural del agua.
Durante el operativo, el Ejército Nacional destruyó e inutilizó la maquinaria capturada. Entre los equipos intervenidos estaba una excavadora marca King Max modelo 2012, además de motores industriales, bombas y clasificadoras que los mineros usaban para extraer y procesar el material aurífero. La destrucción de estos equipos buscaba eliminar la capacidad operativa del complejo ilegal.
Pero la batalla no termina aquí. Corpamag advirtió que "la expansión de este tipo de actividades podría generar escenarios de deterioro ambiental de alta gravedad sobre los ecosistemas estratégicos de la Sierra Nevada de Santa Marta, si no se mantienen acciones coordinadas y sostenidas de seguimiento y control por parte de todas las autoridades competentes". El hecho de que el agua estuviera turbia incluso aguas arriba del sector operativo sugiere que hay otros focos de minería ilegal trabajando en la microcuenca, lo que multiplica el daño. Sin vigilancia constante, la Sierra Nevada seguirá sangrando.
Fuente original: Seguimiento


