Automedicarse en Venezuela es jugar con fuego: médicos alertan sobre riesgos mortales

En Venezuela, siete de cada diez personas se automedican en lugar de consultar al médico, una práctica que especialistas advierten puede ser fatal. Los principales peligros incluyen daño grave al hígado y riñones, combinaciones peligrosas de medicamentos que disparan la presión arterial, y el enmascaramiento de enfermedades graves que avanzan silenciosamente. Los expertos insisten en que esta conducta, lejos de ser inofensiva, ha generado casos diarios de intoxicación y lesiones orgánicas irreversibles.
En Venezuela se ha normalizado algo que, para los médicos, es una apuesta de alto riesgo: abrir el botiquín casero en lugar de ir al consultorio. La realidad es que siete de cada diez venezolanos prefieren medicarse solos antes que buscar supervisión profesional, y los especialistas en medicina interna están en alerta máxima por las consecuencias que esto trae.
"Ser nuestros propios doctores es asumir un riesgo enorme", advierte la médica internista Neida Acosta, quien a diario atiende pacientes llegando con intoxicación y daño en órganos internos provocados justamente por automedicación. El peligro más directo y frecuente, explica, es el daño al hígado y a los riñones, los órganos responsables de procesar y eliminar las sustancias químicas del cuerpo.
El acetaminofén, ese analgésico que casi todos guardamos en casa, es un ejemplo peligroso. Tomarlo en exceso o duplicar la dosis sin control puede saturar el hígado y provocar una falla hepática fulminante, una condición que en apenas días puede ser mortal si no hay un trasplante de urgencia. Pero el riesgo no se limita a un medicamento. Mezclar equivocadamente fármacos —como un jarabe para la tos con medicinas para la presión arterial— puede disparar la tensión arterial a niveles críticos, desencadenando un infarto o un accidente cerebrovascular.
Hay otro peligro que muchos no consideran: cuando nos medicamos para callar el dolor, estamos silenciando las alarmas del cuerpo. Ese dolor que nos duele es el aviso de que algo grave sucede adentro. Mientras tomamos analgésicos potentes, una infección o lesión interna puede avanzar sin control. Cuando finalmente el paciente llega a urgencias, suele ser demasiado tarde: aparecen perforaciones de órganos, peritonitis o una infección generalizada en la sangre.
Acosta también alertó sobre el uso indiscriminado de antibióticos como la amoxicilina o azitromicina para gripes que son virales. No solo es inútil, sino que genera superbacterias cada vez más resistentes, dejando las armas médicas inutilizadas para futuras infecciones. Con cada automedicación, el cuerpo aprende a defenderse de lo que le damos, y las bacterias se vuelven más peligrosas.
La conclusión es clara: jugar a ser médico en casa siempre se termina perdiendo.
Fuente original: La Guajira Noticias

