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Así se reparten los candidatos por el territorio: la batalla por departamentos clave antes de la primera vuelta

Fuente: El Colombiano - Colombia
Así se reparten los candidatos por el territorio: la batalla por departamentos clave antes de la primera vuelta
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Los candidatos presidenciales concentran sus campañas en zonas estratégicas donde pueden crecer o consolidar votos: la Costa Caribe es la gran disputa, seguida por Bogotá, Antioquia y el Eje Cafetero. Las regiones apartadas reciben menos atención por problemas de seguridad. Expertos advierten que ningún candidato ganará en solitario y que el voto sigue disperso entre múltiples fuerzas políticas, no en un bipartidismo como algunos creían.

A poco más de un mes de la primera vuelta electoral del 31 de mayo, los candidatos presidenciales tienen clara una estrategia: no están en todos lados por igual. Según un análisis de El Colombiano sobre los recorridos de campaña durante los últimos dos meses, cada uno apuesta por territorios donde puede crecer o reforzar sus bastiones electorales. Algunos viajan al campo y a regiones apartadas, pero la mayoría concentra fuerzas en la Costa Caribe, Bogotá, Antioquia y el Eje Cafetero. Las limitaciones de seguridad explican por qué los departamentos más remotos reciben menos visitas de los aspirantes.

El Caribe es sin duda el gran campo de batalla. Todos los candidatos han hecho presencia fuerte en la región, que históricamente es tierra de maquinarias políticas, aunque sus dinámicas de voto resulten impredecibles. De la Espriella ha llegado a Córdoba, su tierra natal, al menos dos veces, una vez a Sucre y cuatro al Atlántico. Fajardo ha recorrido el Atlántico tres veces, mientras que Valencia ha visitado Bolívar en tres ocasiones. Iván Cepeda es prácticamente el único que también ha llegado a departamentos donde sus competidores no registran visitas, como Nariño, Putumayo y Chocó. En La Guajira, solo Cepeda y De la Espriella han puesto pie. Lo que está claro es que ninguno descuida la Costa porque, en varias elecciones, esta región ha demostrado ser decisiva para elegir al ganador.

En Antioquia, la competencia se ve más nítida. Paloma Valencia ha visitado el departamento al menos cinco veces recientemente, algo que tiene sentido considerando que el Centro Democrático obtuvo más de 810 mil votos, es decir el 33 por ciento del total, en las elecciones legislativas del 8 de marzo. Como uno de los bastiones del uribismo, Valencia parece estar reforzando uno de sus nichos más fuertes en lugar de darlo por sentado. Cepeda y Fajardo han estado dos veces cada uno, aunque el segundo se ha quedado por varios días puesto que es su tierra natal desde donde hace campaña para "replicar" sus logros en Medellín y Antioquia en el resto del país. De la Espriella cuenta con el respaldo de Creemos, el movimiento con el que Federico Gutiérrez llegó a la Alcaldía. Todos han visitado al menos una vez el Eje Cafetero.

Bogotá también es tierra de disputa. Aunque el Pacto Histórico fue el partido más votado, el Centro Democrático pasó de 2 a 6 representantes en la Cámara. Además, más de la mitad de los votos que obtuvo Juan Daniel Oviedo, candidato que representaba un voto de opinión fuerte, vinieron de la capital, lo que podría beneficiar a Valencia. Todos los candidatos han realizado actos públicos desde Bogotá, donde se tejen los principales acuerdos y comunicados de la carrera electoral.

Pero la geografía electoral del país es más compleja de lo que parecía. Felipe Murillo, doctorando en Ciencia Política y profesor de la Universidad Eafit, explica que "a pesar de que el Pacto Histórico y el Centro Democrático lograron mayorías y obtuvieron una votación muy marcada en algunas regiones —Suroccidente y Bogotá para el primero y Antioquia-Eje Cafetero/Llanos por el segundo— aún el apoyo electoral está disperso en múltiples partidos y líderes políticos en la región". Esto desmiente la idea de un nuevo bipartidismo que algunos manejaban después de las legislativas. Para Murillo, "estamos lejos del bipartidismo y el voto aún se distribuye en múltiples fuerzas políticas sin una concentración dominante", lo que significa que "un llanero solitario no gana las elecciones presidenciales, necesita generar apoyos y coaliciones con otros partidos y líderes locales y regionales".

Daniel Yepes Naranjo, politólogo experto en comunicación política, ve la división de forma más polarizada: "sí se está marcando más la existencia de dos bloques ideológicos, que cada vez responden más a una diferencia entre estratos medios-altos y medios-bajos". Según él, "parte de la estrategia de la primera vuelta pareciera ser polarizar: meterse en un nicho para romper desde primera vuelta lo que será el escenario de segunda. En parte, creo que eso lo está logrando Cepeda". Lo que sí parece claro en ambos análisis es que "se ve una diferencia marcada entre las votaciones del centro y la periferia".

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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