Así es un día de trabajo en la Fábrica de Licores de Antioquia, el emblema industrial de la región
La Fábrica de Licores de Antioquia abrió sus puertas para mostrar cómo funciona una de las empresas más importantes para el desarrollo regional. Fernando García, brigadista de seguridad, fue el guía para conocer el proceso de producción donde pasan 7.000 botellas por hora. En las instalaciones, los trabajadores enfrentan temperaturas que pueden llegar a 30 grados centígrados, por lo que cuentan con sistemas especiales de ventilación.
La Fábrica de Licores de Antioquia, una de las empresas más icónicas de la región, decidió abrir sus puertas para que pudiera conocerse de cerca cómo funciona desde adentro. La periodista Catalina Marín de Noticias Telemedellín tuvo la oportunidad de vivir un día como brigadista en esta compañía que es pieza clave para el desarrollo de Antioquia.
Fernando García trabaja como brigadista en la FLA y su responsabilidad es fundamental: velar por la seguridad de todos los compañeros que laboran en la fábrica. Su rol es crucial en una operación que funciona a toda máquina durante toda la jornada, produciendo y envasando licores que abastecen el mercado colombiano.
El proceso productivo es impresionante en su velocidad y eficiencia. Las botellas comienzan su recorrido pasando por una solución jabonosa que facilita su deslizamiento hacia la línea de desfiladora, donde aproximadamente 250 botellas por minuto se mueven de manera coordinada. Eso significa que en tan solo una hora, cerca de 7.000 botellas completan diferentes etapas del proceso.
El ambiente de trabajo no es sencillo. Las temperaturas en las áreas de producción pueden alcanzar los 30 grados centígrados, lo que demanda que la empresa cuente con equipos especiales de ventilación. Estos sistemas generan corrientes de aire estratégicamente distribuidas sobre cada puesto de trabajo para que los empleados puedan laborar en condiciones más tolerables.
Una vez las botellas inician su recorrido, pasan por varios procesos automáticos: primero son enjuagadas, luego son llenadas con el licor y se les coloca la tapa mediante máquinas especializadas. Después avanzan hacia la zona de etiquetado y empaque, donde se preparan para su distribución y entrega final a los consumidores.
Fuente original: Telemedellín
