Asesinan a hombre frente a guardería en Valledupar; ejecutado cuando llevaba su hijo al jardín
Wilfredo Hernández Pélaez, conocido como "Will", fue asesinado a tiros el viernes pasado cuando acompañaba a su hijo menor a un Centro de Desarrollo Infantil en Valledupar. Dos sicarios en motocicleta lo interceptaron a metros de la entrada y le dispararon en la cabeza. El crimen ocurrió en horario de llegada a la guardería, lo que analistas interpretan como una estrategia criminal para sembrar terror en la comunidad.
Un asesinato de alto impacto social sacudió a Valledupar el viernes pasado. Wilfredo Hernández Pélaez, de 34 años y apodado "Will", murió en el Hospital Rosario Pumarejo de López después de recibir un disparo en la cabeza. El crimen ocurrió cuando lo que parecía ser un atentado grave se convirtió en un homicidio que puso en jaque la seguridad de civiles inocentes.
Los hechos sucedieron alrededor de las 7:20 de la mañana en el barrio Tobías Daza. Hernández caminaba junto a su compañera sentimental y su hijo pequeño hacia el Centro de Desarrollo Infantil "Los Caminos de la Vida", cuando dos hombres en motocicleta lo interceptaron a pocos metros de la entrada. Sin previo aviso, uno de ellos sacó un arma y le disparó al menos dos veces, impactándole gravemente en la cabeza. Agentes de tránsito lo auxiliaron y lo trasladaron de urgencia al Hospital Eduardo Arredondo Daza, pero su estado era tan grave que fue remitido inmediatamente al Rosario Pumarejo de López. Pese a los esfuerzos médicos, falleció horas después por daño neurológico irreversible.
Lo que más impresionó a los testigos fue la crudeza de lo ocurrido. Madres y padres que llegaban a dejar a sus hijos vieron todo. Una mujer que pidió no ser identificada relató: "Pensamos que eran papás más, hasta que sacaron la pistola. Los niños comenzaron a llorar desesperados". El CDI tuvo que suspender actividades dos días e implementar atención psicosocial para los menores que presenciaron la tragedia.
Las autoridades investigan el crimen bajo la hipótesis de que responde a disputas territoriales del microtráfico. Según registros del Sistema Penal Oral Acusatorio, Hernández acumulaba cinco antecedentes por tráfico de estupefacientes. Fuentes extraoficiales sugieren que tenía vínculos recientes con estructuras criminales ligadas a la frontera con Venezuela. La Policía Metropolitana activó un plan de seguridad inmediato, pero hasta el momento no hay capturas. La Fiscalía General investigaba si el crimen fue un ajuste de cuentas, una disputa por rutas de distribución o una venganza personal.
Lo preocupante para los analistas de seguridad es la táctica empleada. Elegir una guardería llena de niños durante el horario de entrada no es casualidad. Según el Observatorio de Seguridad Ciudadana del Cesar, esta modalidad forma parte de una tendencia criminal emergente: ejecutar en zonas escolares para amplificar mensajes de poderío y generar terror colectivo. Como explicó un investigador que participa en el caso: "Hoy los grupos armados no solo buscan matar, buscan que todos lo sepan. Y qué mejor escenario que un jardín infantil lleno de madres y niños".
La comunidad está asustada. Padres de familia exigen mayor presencia policial en los accesos a escuelas y guarderías. Un vecino lo resumió así: "Ya no es seguro ni dejar a los niños en el jardín. Esto es una guerra que nos tumbaron en la puerta de nuestra propia casa". Mientras avanzan las investigaciones, muchos testigos han mostrado temor a represalias, lo que complica el trabajo de las autoridades por esclarecer completamente lo sucedido.
Fuente original: La Guajira Noticias

