Asesinado periodista Cristian Herrera en Cúcuta: sicarios lo atacaron frente a su familia

El periodista judicial Cristian Herrera fue asesinado en Cúcuta cuando llegaba a su casa en un ataque a balazos ejecutado desde una motocicleta. Herrera tenía medidas de protección de la UNP por amenazas previas. Su muerte reaviva la alarma sobre la vulnerabilidad de los comunicadores que cubren temas de orden público en zonas de conflictividad alta.
La violencia volvió a cobrar un precio alto en el periodismo colombiano. Cristian Herrera, reconocido periodista especializado en temas judiciales y de orden público en Norte de Santander, fue asesinado en Cúcuta cuando llegaba a su vivienda en el barrio Quinta Oriental, cerca de la Universidad Francisco de Paula Santander. Sicarios en motocicleta lo atacaron a balazos frente a su familia. Aunque fue llevado de emergencia a un centro médico, llegó sin signos vitales.
Herrera era un comunicador social egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga con una trayectoria sólida en el nororiente colombiano. Trabajó en medios como La Opinión de Cúcuta y el periódico Q'Hubo, además de colaborar con distintas plataformas informativas de la región. En el momento de su muerte se desempeñaba como asesor de comunicaciones en la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Cúcuta, sin dejar de lado su labor periodística independiente. También hacía parte del Consejo Directivo de la Fundación para la Libertad de Prensa, documentando agresiones contra colegas. A pesar de estar bajo medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección por amenazas previas, los riesgos contra su vida finalmente se concretaron.
A lo largo de su carrera, Herrera enfrentó múltiples amenazas por su trabajo. Incluso tuvo que salir de Colombia en algunos periodos y residir temporalmente en Chile para proteger su vida. Eso demostraba el nivel de vulnerabilidad que lo acompañaba desde hace años.
La Fundación para la Libertad de Prensa reaccionó de inmediato. Según su pronunciamiento, "Este crimen contra el periodista es un hecho que afecta la libertad de prensa, al silenciar una voz crítica regional" y agregó que "Cada periodista silenciado por la violencia es una pérdida irreparable para sus seres queridos, para el periodismo y para la democracia".
La Defensoría del Pueblo fue aún más contundente en su rechazo. Afirmó: "Nos indigna y duele profundamente el asesinato del periodista Cristian Herrera" e hizo énfasis en que "El asesinato de un periodista constituye una de las formas más graves de censura. Genera miedo, propicia la autocensura y afecta el derecho de las comunidades a recibir información sobre lo que ocurre en sus territorios". La entidad agregó que "la impunidad, el crimen organizado, la corrupción y la violencia derivada del conflicto armado continúan representando riesgos para quienes ejercen el periodismo".
Las autoridades judiciales y policiales anunciaron el despliegue de equipos especializados para investigar el crimen. Revisarán amenazas previas contra Herrera, cámaras de seguridad y testimonios de testigos. La Gobernación de Norte de Santander ofreció una recompensa de 100 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables.
Este crimen reabre la realidad cruda que enfrentan periodistas en regiones azotadas por la violencia. Cada vez que un comunicador cae asesinado, el mensaje es el mismo: informar en zonas controladas por estructuras criminales sigue siendo extremadamente peligroso en Colombia. La democracia se debilita cuando contar la verdad pone en riesgo la vida.
Fuente original: Minuto30

