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Argentina tensa por reforma laboral que barata despidos y flexibiliza horarios: riesgo de huelga general

Fuente: El Colombiano - Negocios
Argentina tensa por reforma laboral que barata despidos y flexibiliza horarios: riesgo de huelga general
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El presidente Javier Milei impulsa una reforma laboral de más de 200 artículos que reduce indemnizaciones por despido, permite jornadas de hasta 12 horas y flexibiliza salarios. Los sindicatos denuncian que es un ajuste disfrazado de modernización que precariza el empleo, mientras el Gobierno dice que atrae inversiones. La CGT advierte que están dadas las condiciones para una huelga general antes del debate final en la Cámara de Diputados entre el 26 y 28 de febrero.

Argentina se debate entre dos visiones opuestas sobre qué es modernizar el trabajo. El presidente Javier Milei impulsa una reforma laboral que el Senado ya aprobó y que enfrentará su votación definitiva en la Cámara de Diputados entre el 26 y el 28 de febrero. Detrás de la puerta del Congreso, los sindicatos amenazan con una huelga general mientras sectores industriales ven la oportunidad de atraer inversiones. Lo que está en juego no es solo legislación: es cómo cambiará el bolsillo de millones de trabajadores argentinos.

El corazón del conflicto está en cómo se calcula lo que una empresa debe pagar cuando despide a alguien. La reforma introduce topes más bajos para las indemnizaciones, excluye parte del salario del cálculo y permite que las empresas paguen en cuotas. Más importante aún: si el trabajador acepta esa indemnización, pierde el derecho a reclamar más adelante. Para los sindicatos, esto es decisivo porque hace que despedir sea más barato y atractivo para las empresas, aumentando la rotación laboral. El Gobierno lo ve diferente: habla de terminar con lo que llama "la industria del juicio", aunque asesores sindicales como León Paisek contestan que apenas el 1,5% de los trabajadores inician demandas y que los litigios responden a incumplimientos reales de los patrones.

Los cambios en los horarios de trabajo también preocupan. La nueva ley permite jornadas de hasta 12 horas diarias mediante un sistema llamado "banco de horas", aunque la semana sigue siendo de 48 horas en teoría. Lo que significa en la práctica: un trabajador podría trabajar días intensivos sin cobrar horas extra si esas horas se compensan dentro del esquema que acuerde con su jefe. Además, las vacaciones pueden fragmentarse según necesidades productivas del negocio. El abogado Juan Manuel Ottaviano critica que esto aumenta la disponibilidad del trabajador y reduce la previsibilidad de su horario, afectando la vida familiar y la salud laboral. Para Ottaviano, hablar de "libre disponibilidad" entre empresa y trabajador oculta una realidad: en la práctica, quien necesita el empleo negocia en clara desventaja.

Hay cambios más controversiales aún. La reforma permite pagar salarios en dólares, criptoactivos o en especie (alimentos, alojamiento), e introduce un "salario dinámico" atado al desempeño o productividad. Para los sindicatos, esto es peligroso: debilita la garantía de un salario monetario estable y deja a los trabajadores vulnerables, especialmente en sectores pobres donde la incertidumbre sobre el valor real del salario es un riesgo serio.

En el frente político-sindical, la reforma golpea donde más duele. Prioriza convenios de empresa sobre convenios sectoriales, limita la vigencia de convenios vencidos y exige autorización del patrón para hacer asambleas. Además, declara "esenciales" a más del 40% de las actividades económicas, lo que restringe el derecho a huelga en esos sectores. Ottaviano lo resume así: "desarticulación de las instituciones de la democracia para resolver conflictos sociales". Para repartidores y trabajadores de plataformas digitales, la reforma es aún más dura: pasan a considerarse autónomos sin relación laboral, perdiendo vacaciones, indemnización y protección social.

La Confederación General del Trabajo, el sindicato más poderoso de Argentina, rechaza la narrativa oficial de modernización. Su posición es tajante: "no es modernización: es ajuste sobre las y los trabajadores". Aunque su dirigencia dice que "están dadas las condiciones" para una huelga nacional, enfrenta tensiones internas entre sectores que proponen diálogo y bases que exigen una respuesta más contundente.

El camino legislativo ya generó violencia. Durante las movilizaciones frente al Congreso entre el 12 y 13 de febrero, grupos provocaron disturbios con cócteles molotov que dejaron más de 70 detenidos y una docena de heridos, aunque la mayoría de la protesta fue pacífica. El proyecto logró media sanción pese a la tensión en las calles. Lo que viene después podría ser aún más complicado: expertos estiman que al menos el 50% de la norma podría ser impugnada como inconstitucional o por violar convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Uno de los puntos más cuestionados es la reducción de salario en caso de enfermedad: rebaja del 50% si es por actividad ajena al trabajo y del 25% en casos graves como cáncer, algo que abogados sindicales consideran discriminatorio.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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