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Argentina: millones de celulares pero casi imposible hacer una llamada

Fuente: BBC Mundo - Economía

Argentina tiene 62 millones de líneas celulares para 40 millones de habitantes, pero la calidad del servicio es deplorable: llamadas que no entran o se cortan constantemente. El problema tiene tres culpables: el Estado no ha asignado nuevo espectro radioeléctrico desde 1998, hay menos antenas de las necesarias, e históricamente las empresas invirtieron poco. El gobierno promete mejorar esto a través de licitaciones de frecuencias 4G y 3G.

Argentina fue pionera en América Latina cuando logró que cada habitante tuviera un celular. Hoy el país tiene casi 62 millones de líneas celulares para una población de 40 millones. Pero aquí está el problema: tener un teléfono y poder usarlo son dos cosas completamente distintas. Cualquier argentino sabe que llamar a un celular en su país es un ejercicio de paciencia: las llamadas no entran, se cortan a mitad de la conversación, y los momentos de silencio frustrante son la norma.

Los expertos identifican tres culpables de este desastre. El primero es el Estado. Desde 1998 no ha entregado nuevo espectro radioeléctrico, que es el "espacio invisible" por el cual viajan las señales de celulares. Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Argentina tiene la cantidad más baja de espectro en uso de toda la región. Como consecuencia, el país ni siquiera tiene redes 4G, la tecnología de cuarta generación que ya funciona en otros países. Peor aún: desde 2008 el Estado mantiene reservado y sin usar el 25 por ciento del espectro 3G, lo que significa que los clientes de Movistar, Personal y Claro solo pueden acceder al 75 por ciento de las frecuencias disponibles. "A pesar de que la demanda de la telefonía celular se multiplicó en los últimos años, el Estado argentino no ha otorgado espectro nuevo para comunicaciones desde 1998", explicó el experto en telecomunicaciones Enrique Carrier a BBC Mundo.

El segundo problema son las antenas. Argentina tiene aproximadamente 15.000 antenas y radiobases, muy por debajo de lo ideal para un país tan extenso. Mientras que el espectro lo controla el Estado, la instalación de antenas depende de los municipios. Esto ha creado "agujeros negros" en diferentes vecindarios donde es prácticamente imposible hacer una llamada. El secretario de Comunicaciones, Norberto Berner, reconoció que "el espectro es hasta un tema secundario si uno tiene una cantidad suficiente de antenas".

El tercer factor es la inversión insuficiente de las empresas. Durante años, cuando la demanda de celulares explotó, las telefónicas no acompañaron con inversión en infraestructura. Aunque en 2014 aseguraron haber aumentado sus gastos en un 42 por ciento respecto al año anterior, durante demasiados años pidieron más espectro sin invertir lo necesario para mejorar sus redes.

La ironía es que en 2012 el gobierno anunció que otorgaría nuevo espectro, pero luego canceló el proceso. El entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, justificó la anulación diciendo que solo Claro estaba en condiciones financieras para obtenerlo, y entregarle más licencias crearía un monopolio. El gobierno prometió entonces crear Libre.ar, una empresa estatal de telefonía móvil, pero eso nunca sucedió. Años después De Vido explicó que descartaron la idea por "tiempo, practicidad y costos".

Mientras tanto, los argentinos pagaban tarifas cada vez más altas por un servicio cada vez peor. Las quejas sobre celulares encabezan desde hace años el ranking de reclamos de las asociaciones de consumidores. Para intentar empoderar a los usuarios, la secretaría de Comunicación creó el portal "Que no se corte", donde animan a comparar costos, cobertura y calidad entre operadores. Pero pocos cambian de proveedor porque saben que todos ofrecen servicio similar: todas las empresas sufren los mismos problemas estructurales.

La esperanza llegó en 2014 cuando el gobierno anunció que licitaría el espectro 3G ocioso y las frecuencias para desplegar 4G. Si esto se concreta y se acompaña de más antenas e inversión real de las empresas, Argentina podría finalmente ponerse a la par de sus vecinos en telefonía celular. Pero después de años de promesas incumplidas, los usuarios tienen derecho a ser escépticos.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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