Archipiélago alerta sobre protección de tortugas marinas en peligro de extinción

Las autoridades del archipiélago conmemoraron el Día Mundial de las Tortugas Marinas haciendo énfasis en su papel crucial para mantener el equilibrio de los océanos y la biodiversidad de la Reserva de Biosfera Seaflower. Estas especies enfrentan amenazas críticas como la contaminación plástica, la pesca incidental y el comercio ilegal. Las autoridades hacen un llamado a residentes y visitantes para evitar la captura, comercialización y consumo de tortugas marinas.
En el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se recordó la importancia de cuidar las tortugas marinas, especialmente en el contexto del Día Mundial dedicado a estos animales. Las autoridades locales insistieron en que estas criaturas no son simplemente lindas para ver, sino que son fundamentales para mantener vivo el ecosistema marino que caracteriza la zona.
Las tortugas marinas tienen un trabajo importante en estas aguas: ayudan a mantener en buen estado los arrecifes de coral y las praderas de pastos marinos, lugares donde viven muchas otras especies. Cuando una tortuga está sana, eso significa que el océano en general también lo está. Por eso los expertos las consideran como un termómetro del bienestar de nuestros mares. Si las tortugas desaparecen, es señal de que algo anda mal en el agua.
El problema es que estas especies están bajo presión. Viajan miles de kilómetros buscando alimento y lugares para reproducirse, pero en el camino encuentran obstáculos: plásticos que contaminan el agua, redes de pesca donde quedan atrapadas accidentalmente, destrucción de sus hábitats naturales y, lamentablemente, quienes las cazan ilegalmente para venderlas. Varias especies de tortugas marinas ya están catalogadas como en riesgo de desaparecer para siempre.
Por eso las autoridades del archipiélago hicieron un llamado directo a la comunidad: evitar capturar, vender o consumir tortugas marinas. Cada acción cuenta. Residentes y visitantes pueden contribuir simplemente siendo conscientes de que estas criaturas son patrimonio de todos y que su supervivencia depende del cuidado que les demos hoy para que las generaciones futuras también puedan conocerlas.
Fuente original: El Isleño
