Aqualia recibe condecoración mientras miles de guajiros siguen sin agua potable

La empresa Aqualia fue condecorada por la Cámara de Representantes en medio de una crisis de abastecimiento de agua en Riohacha, Maicao y Albania. Miles de familias en estos municipios enfrentan desabastecimiento, baja presión y cobros cuestionados. La distinción ha generado polémica porque coincide con movilizaciones ciudadanas y un cabildo abierto para debatir la calidad del servicio que presta la empresa.
Mientras Aqualia recibe honores en Bogotá, en La Guajira la realidad es muy diferente. Miles de familias en Riohacha, Maicao y Albania continúan lidiando con un problema que no desaparece: el agua no llega de manera consistente a sus casas. La condecoración otorgada por la Cámara de Representantes a la empresa contrasta de manera incómoda con las protestas ciudadanas, los cabildos abiertos y la angustia de comunidades que siguen dependiendo de carrotanques para abastecerse.
El problema no es el reconocimiento en sí mismo, sino el mensaje que envía otorgarlo en plena crisis. En Riohacha se prepara un cabildo para debatir la prestación del servicio. En Albania hay movilizaciones ciudadanas exigiendo soluciones reales. En Maicao, sectores enteros aún dependen de carrotanques porque el acueducto no llega. Los concejales Jader Magdaniel en Albania y Yeiner Osorio en Riohacha han expresado sus críticas, reflejando lo que piensan miles de guajiros: es difícil celebrar excelencia cuando la gente no tiene agua para beber.
La controversia también cuestiona cómo se mide el éxito en servicios públicos. Para las empresas pueden haber indicadores administrativos que muestren avances. Pero para una familia que pasa horas esperando que llegue el agua, la verdad es más simple: ¿abre el grifo y sale agua o no? La legitimidad de un prestador de servicios no se construye en ceremonias, sino en los barrios donde funciona, en las redes que llegan a tiempo y en las facturas justas.
El representante a la Cámara Juan Loreto Gómez Soto impulsó esta distinción, pero precisamente en los municipios donde él obtuvo respaldos electorales la gente sigue reclamando mejor servicio. Eso plantea una pregunta legítima: ¿los dirigentes están interpretando realmente las preocupaciones de quienes los eligieron?
La Guajira no necesita más medallas para sus empresas de agua. Necesita pasar de administrar la escasez a gestionar el recurso de manera eficiente y sostenible. Eso requiere inversiones permanentes, transparencia en los contratos, control ciudadano real y una visión que ponga al usuario en el centro, no al negocio. El agua tiene que dejar de verse como oportunidad de ganancia y entenderse como el derecho fundamental que es.
La respuesta a si Aqualia merece ese reconocimiento no la darán las ceremonias. La darán las comunidades de La Guajira cuando abran un grifo y encuentren agua de manera continua, suficiente y digna. Mientras eso no suceda, cualquier medalla seguirá siendo un recordatorio de la distancia entre lo que las empresas dicen lograr y lo que la gente realmente experimenta.
Fuente original: Guajira News



