Antioquia reduce el hambre en un año: de 27,9% a 20,1% según cifras del DANE
Antioquia logró una reducción histórica en la inseguridad alimentaria moderada o grave, pasando de 27,9% a 20,1% en un año, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2024-2025 del DANE. Esta disminución de 7,8 puntos porcentuales significa que uno de cada cuatro hogares que salieron del hambre en Colombia es antioqueño. El departamento también avanza en infraestructura vial con el pavimentamiento de más de 1.000 kilómetros de vías, superando en un solo cuatrienio la cifra de más de 60 años de construcción de carreteras.
En Antioquia hay razones para celebrar. Los números que acaba de revelar el DANE a través de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2024-2025 no son solo estadísticas frías: representan familias que finalmente pueden poner comida en la mesa, niños con mejores perspectivas y hogares que recuperan la confianza en el futuro. La reducción de la inseguridad alimentaria moderada o grave del 27,9% al 20,1% en apenas un año es un resultado que impacta de verdad en la vida de la gente.
Detrás de esa baja de 7,8 puntos porcentuales hay historias de supervivencia y esperanza. Que uno de cada cuatro hogares que dejaron el hambre en toda Colombia sea antioqueño habla de un departamento que no se rinde. El dato es contundente: mientras el país avanza lentamente en este frente, Antioquia está demostrando que cuando hay una estrategia clara, las cosas cambian. El recurso del impuesto vehicular fue destinado a combatir el hambre, una decisión que hoy muestra resultados concretos en el territorio.
Simultáneamente, el departamento acelera su transformación en infraestructura. Hoy se pavimentan más de 1.000 kilómetros de vías en Antioquia, una cifra histórica que merece contexto: ningún gobierno anterior había superado los 300 kilómetros en un período. Para ponerlo en perspectiva, entre 1960 y 2024 Antioquia había pavimentado 2.249 kilómetros de carreteras a su cargo. Lo que significa que en este cuatrienio se ejecutará más de la mitad de lo que tardó casi un siglo en construirse. Cada vía recuperada, cada placa huella nueva son oportunidades reales para que el campo produzca más y las comunidades se conecten mejor.
Lo que está pasando en Antioquia es la suma de disciplina, transparencia y gestión. No son promesas sino hechos visibles en el territorio: familias con menos hambre, caminos que funcionan, institucionalidad que entrega en lugar de excusas. Es el resultado de cuando el liderazgo político pone a la gente primero y toma decisiones difíciles con valentía. Antioquia resiste porque trabaja, y hoy puede mostrarle al país que sí es posible cambiar las cifras cuando hay voluntad real de hacer las cosas.
Fuente original: Minuto30


