Antioquia recibe cinco antidrones en marzo para frenar ataques aéreos del terrorismo

Antioquia compró cinco sistemas antidrones para el Ejército como respuesta a la escalada de ataques con explosivos desde drones. Los equipos llegarán a finales de marzo tras completarse trámites administrativos. La región enfrenta una crisis de seguridad: en 22 meses se registraron 418 ataques con drones en Colombia, y recientemente muertos civiles en Segovia y soldados heridos en Tarazá muestran la urgencia de la defensa aérea.
La guerra ha cambiado en Colombia. Lo que hace poco era tecnología de aficionados ahora es un arma letal en manos de los grupos armados ilegales. Los drones, cargados de explosivos, se han convertido en la pesadilla del país, atacando desde el cielo con una precisión que los métodos de defensa tradicionales no logran contener.
Las cifras son alarmantes. En apenas veintidós meses, se registraron cuatrocientos dieciocho ataques con drones cargados de explosivos en todo el territorio nacional. Grupos como el Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc, el Eln y el Clan del Golfo han perfeccionado esta táctica para hostigan bases militares y centros poblados, especialmente en Antioquia, la región que hoy enfrenta la amenaza más crítica.
Frente a esta crisis, la Gobernación de Antioquia tomó la decisión de invertir en defensa tecnológica. Con recursos de la Tasa de Seguridad, compró cinco sistemas antidrones para entregarlos al Ejército Nacional. El secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez Guzmán, confirmó que "aproximadamente en la última semana de marzo estamos recibiendo los antidrones que ya adquirimos para dotar al ejército". Los trámites administrativos que demoraron su llegada ya fueron superados.
Aunque la decisión de dónde instalar estos equipos recae en los comandantes militares, Martínez adelantó cuáles serían las zonas prioritarias. "Eso tiene que ir al nordeste, al norte y al Bajo Cauca", señaló, refiriéndose a las regiones que concentran el mayor número de incidentes con explosivos lanzados desde drones.
La urgencia es innegable. Este jueves veintiséis de febrero, un dron atacó una vivienda en Segovia, en el Nordeste antioqueño, durante enfrentamientos entre grupos armados. El resultado fue devastador: tres civiles perdieron la vida. Horas antes, en Tarazá, en el Bajo Cauca, dos soldados fueron heridos en un ataque similar. Estos eventos demuestran que los drones no distinguen entre objetivos militares y civiles, sembrando terror en comunidades enteras.
Con la llegada de estos cinco sistemas a finales de marzo, se espera que el Ejército pueda detectar, interferir y neutralizar los drones antes de que suelten su carga mortal. Es un alivio que llega tarde para muchos, pero urgente para quienes aún siguen vivos y miran el cielo con temor.
Fuente original: El Tiempo - Colombia