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América Latina enfrenta el riesgo de que 200 millones de nuevos pobres pierdan sus ganancias

Fuente: BBC Mundo - Economía

La última década permitió que 56 millones de latinoamericanos escaparan de la pobreza gracias al crecimiento económico y programas de ayuda estatal. Sin embargo, la desaceleración económica regional amenaza a 200 millones de personas que apenas subieron un escalón social y son extremadamente vulnerables a caer nuevamente en la pobreza. El desafío ahora es fortalecer esta "nueva clase media" con políticas más profundas que vayan más allá de los programas asistenciales tradicionales.

Durante diez años, América Latina vivió lo que parecía un milagro económico. El crecimiento acelerado, alimentado por la demanda china y los buenos precios de las materias primas, permitió que decenas de millones de personas salieran de la pobreza. Pero ese mismo proceso creó una nueva crisis silenciosa: una población gigantesca atrapada en la vulnerabilidad, lista para caer nuevamente en la pobreza ante cualquier golpe económico.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lo expresó con claridad brutal. Entre 2000 y 2012, 56 millones de latinoamericanos escaparon de la pobreza extrema. La clase media creció en 82 millones de personas. Parecía un éxito indiscutible. Pero aquí está el problema: 200 millones de personas, equivalentes al 38% de la población regional, se encuentran en una zona gris peligrosa. No son pobres según las estadísticas, pero no son verdaderamente clase media tampoco. Son vulnerables, a un paso de caer nuevamente.

"Hay dos noticias buenas y una mala", explicó Alfredo González, especialista en Pobreza del PNUD. "Las buenas son el aumento de la clase media y la disminución de la pobreza. La mala es que aumentó el número de personas vulnerables a caer nuevamente en la pobreza". El problema radica en que mucha gente simplemente saltó un peldaño: de estar en pobreza absoluta a estar en vulnerabilidad. El salto no fue lo suficientemente alto.

Lo que sucedió durante estos años es que existía una clase media consolidada, con patrimonio acumulado durante generaciones, que podía resistir cualquier crisis. Pero estos nuevos integrantes de "clase media" tienen los pies de barro. Viven al día. Una enfermedad grave en la familia, la pérdida de trabajo, o simplemente la necesidad de vender el auto o el apartamento para pagar deudas, los envía de regreso a la pobreza. Son las víctimas perfectas de lo que González llamó "gastos catastróficos".

El problema se agrava porque el motor que impulsó esta transformación social ya está perdiendo fuerza. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) redujo sus proyecciones de crecimiento regional a 2,2% anual, una cifra modesta comparada con los años de bonanza. Sin ese crecimiento rápido que permitía mejorar ingresos sin ofender a los ricos, la región enfrenta un dilema político complejo.

González señaló que "ahora se necesita avanzar hacia núcleos más duros de nuestra estructura económica como la política impositiva que es claramente regresiva". En pocas palabras: América Latina depende demasiado de impuestos al consumo, donde ricos y pobres pagan lo mismo porcentualmente hablando. Mientras en Europa la mayoría de recaudación viene de impuestos directos (a la renta, a la propiedad), en América Latina sucede lo opuesto. Además, la evasión fiscal masiva y la fuga de capitales hacia paraísos fiscales drenan recursos que podrían fortalecer a esa nueva clase media vulnerable.

El desafío que enfrentan los gobiernos ahora es más difícil que antes. No se trata solo de lanzar programas de transferencia de dinero a cambio de que los niños asistan a la escuela, como funcionó durante la bonanza. Toca ahora cambiar estructuras más profundas: la manera en que se cobra impuestos, cómo se combate la corrupción fiscal, cómo se construye una verdadera clase media con acceso a educación, salud y oportunidades de empleo estable. El problema es que eso afecta directamente los intereses de quienes más tienen. "Hemos entrado en otra etapa en la que para seguir avanzando habrá que tocar intereses específicos con el peligro de generar tensiones políticas", concluyó González. Lo más fácil ya pasó.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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