ALO Sur se conectará con el Metro de Bogotá: destraban proyecto vial tras acuerdo millonario

La Avenida Longitudinal de Occidente (ALO Sur) avanza tras un acuerdo entre la ANI y el concesionario que permite integrar el proyecto con la primera línea del Metro de Bogotá. El concesionario asumirá todos los costos de estudios, diseños, obras y operación. Las obras constructivas están previstas para iniciar en agosto de 2026 con un plazo de cuatro años.
Después de meses de retrasos, el proyecto de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO Sur) en Bogotá finalmente avanza. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la empresa concesionaria firmaron un acuerdo el pasado 27 de marzo que despeja uno de los principales obstáculos que había paralizado el desarrollo de esta importante vía de la ciudad.
Lo central del acuerdo es que permite conectar la ALO Sur con la primera línea del Metro de Bogotá en la zona del antiguo botadero Gibraltar, un punto estratégico en el suroccidente. Esto no es un detalle menor: une dos sistemas de transporte diferentes, lo que mejora la movilidad general. El concesionario será responsable de asumir todos los gastos: desde los estudios y diseños hasta las obras, operación y mantenimiento necesarios para que ambos proyectos funcionen en armonía.
Lo que pasó antes estancaba todo. El concesionario había llevado el caso a un tribunal arbitral por las dificultades de articulación con el Metro. Ahora ese conflicto se resuelve, y según Óscar Torres, presidente de la ANI, "el inicio de la fase construcción del proyecto vial con plazo de cuatro años, se prevé para agosto de 2026". Además, el acuerdo garantiza que "el proyecto ALO Sur contará con los estudios y diseños de todo el proyecto implementados con la normatividad vigente en los componentes de señalización vial y sistemas de contención vehicular".
El proyecto en sí es ambicioso: una nueva vía en doble calzada de 24,5 kilómetros que conectará la intersección Chusacá con la calle 13. Se ejecutará en dos etapas. Primero, en dos años, entregan la calzada oriental con un sentido bidireccional (es decir, que funciona en ambas direcciones). Después, otros dos años para la calzada occidental. Además de las calzadas, incluye puentes, sistemas de drenaje, pasos a desnivel, alamedas peatonales y ciclorrutas.
Para el ciudadano promedio de Bogotá, esto significa menos congestión a largo plazo en una de las zonas más pobladas de la ciudad. Mejor conectividad entre el sur y occidente, y una alternativa de transporte integrada con el Metro. El costo para el erario público se reduce porque el concesionario asume los gastos de construcción y operación, aunque por supuesto recuperará su inversión con las tarifas o mediante un esquema de concesión.
Fuente original: Portafolio - Economía