Alerta máxima: El Niño podría convertirse en "Súper Niño" con probabilidad del 82%

Las autoridades ambientales elevaron al 82% la probabilidad de que El Niño llegue a Colombia en el segundo semestre. El mayor temor es que se transforme en un "Súper Niño", fenómeno no visto en 100 años que causaría sequías extremas, incendios forestales masivos y racionamientos de agua y energía. El impacto sería especialmente severo en zonas rurales y comunidades vulnerables, con consecuencias que van desde crisis alimentaria hasta problemas de salud pública.
El termómetro de la alarma ambiental en Colombia acaba de subir varios grados. Las principales autoridades del país, entre ellas el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el Ministerio de Ambiente y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), elevaron esta semana la probabilidad de que El Niño sea una realidad al 82%, cuando hace poco estaba en 62%. Lo que preocupa de verdad a los expertos es que este fenómeno podría transformarse en el "Súper Niño", un evento climático tan intenso que Colombia no lo ha experimentado en los últimos cien años.
Ya el fenómeno está mostrando sus primeros efectos antes de llegar completamente. Ciudades como Valledupar han registrado temperaturas de 38.4 grados centígrados, Santa Marta alcanzó 37.2 grados y hasta Quibdó llegó a 34.4 grados. Las alertas sobre incendios forestales han pasado de siete a noventa en departamentos como La Guajira y Magdalena. "Esta situación compleja evidencia que estamos ante un escenario de variabilidad climática, donde la intensidad de los fenómenos y la severidad de sus impactos son mayores", aseguró la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
¿Qué es exactamente este "Súper Niño" que genera tanto temor? Según Camilo Prieto, profesor de energía y sostenibilidad de la Universidad Javeriana, ocurre cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta alrededor de dos grados centígrados o más durante al menos cinco meses consecutivos. "No se trata solo de más calor. Es una enorme acumulación de energía en el océano y la atmósfera. Esta energía altera profundamente los patrones climáticos del planeta", explicó el académico. Lo que hace diferente esta ocasión es que las proyecciones sugieren que podría ser la manifestación más fuerte jamás registrada.
Los efectos en un país como Colombia serían devastadores, especialmente para quienes menos recursos tienen. Gina Polo, investigadora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana y coordinadora del Centro de Cambio Climático y Salud para América Latina y el Caribe, advertencia que "un Súper Niño podría intensificar las desigualdades territoriales y sociales ya existentes". Las zonas rurales vivirían el impacto más duro: sequías prolongadas, disminución de caudales de ríos, pérdida de cultivos y mortalidad de animales. Esto golpearía directamente a comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que dependen del ciclo climático para alimentarse.
Pero el problema no se detiene en el campo. Trabajadores informales como vendedores ambulantes, recicladores y transportadores estarían expuestos a temperaturas extremas durante sus largas jornadas. En las ciudades, podrían presentarse racionamientos de agua y energía. En las regiones donde el acceso al agua ya es precario, el escenario sería crítico. Polo también alertó sobre aumentos en golpes de calor, enfermedades transmitidas por vectores y deterioro de la calidad del aire por incendios forestales.
El Gobierno ya está moviéndose. El Ministerio de Minas anunció una estrategia con 50 acciones concretas que involucran a todas las entidades del sector energético para garantizar confiabilidad en el suministro de electricidad y gas natural. "Estamos actuando desde ahora. El país no puede esperar a que llegue la emergencia para tomar decisiones", aseguró Edwin Palma, jefe de esa cartera.
Con todo, falta que alcaldes y gobernadores se pronuncien. Mientras las voces expertas lanzan sus advertencias sobre lo que se aproxima, muchas autoridades territoriales permanecen en silencio ante una amenaza climática de dimensiones retadoras.
Fuente original: Diario del Cesar

