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Aleluya: la startup que dejó de vender nóminas para enseñar a los colombianos a no endeudarse

Fuente: El Colombiano - Negocios
Aleluya: la startup que dejó de vender nóminas para enseñar a los colombianos a no endeudarse
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Aleluya nació hace ocho años como Nominapp, un software de nómina desarrollado sin inversión externa ni oficina física. Con 5.000 clientes y 55.000 empleados en sus plataformas, la empresa cambió de estrategia: pasó de solo procesar salarios a ayudar a los trabajadores a entender y manejar mejor su dinero. La empresa descubrió que ofrecer adelantos de nómina hacía más daño que bien, así que ahora capacita a los empleados en educación financiera antes de ofrecerles cualquier producto crediticio.

En el ecosistema de las startups abundan historias de empresas que levantan millones en inversión, crecen aceleradamente y se disparan hacia el éxito. La historia de Aleluya es diferente. Hace ocho años, Andrés Ángel Cuervo y su primo decidieron crear una empresa de tecnología sin dinero de inversores, sin oficina física y operando completamente remoto, algo inusual para la época. Hoy, con cerca de 5.000 clientes empresariales, la compañía ha demostrado que existen otros caminos para crecer, aunque más lentamente.

Todo comenzó cuando el primo de Andrés buscaba un software para gestionar la nómina de su empresa y no encontró nada que funcionara bien. La solución fue ingenua pero efectiva: vendieron a través de presentaciones en PowerPoint y simulaciones del producto que aún no existía. Les ofrecían a potenciales clientes un descuento del 50% durante tres años si pagaban un año completo por adelantado. Así, sin haber escrito una sola línea de código, validaron que había demanda real y consiguieron el dinero para desarrollar la plataforma. Los fundadores incluso pasaron un año entero sin recibir salario para que el negocio despegara.

El verdadero cambio llegó cuando Aleluya, que originalmente operaba bajo el nombre Nominapp, reconoció que estaba dejando pasar un problema mucho más grande. "Lo que vimos es que iban a llegar nuevos productos adheridos al core de la empresa, que es el software de nómina, entonces la marca de Nominapp se nos iba a quedar corta. Había otro villano en las compañías: el analfabetismo financiero", explicó Andrés Ángel Cuervo, cofundador de la empresa. Con información de 55.000 empleados de sus clientes, la compañía se dio cuenta de que la mayoría no sabía cómo administrar su salario correctamente.

Aquí es donde Aleluya enfrentó una lección difícil. Hace más de un año ofrecieron adelantos de nómina a los empleados, pensando que era una herramienta útil. Lo que sucedió fue lo contrario: en lugar de ayudarlos, terminaron profundizando sus problemas de endeudamiento. Fue entonces cuando los fundadores decidieron cambiar completamente la aproximación. Antes de prestar dinero, necesitaban enseñar a los empleados a usarlo mejor.

Ahora Aleluya está ejecutando un programa piloto con 100 clientes donde ofrece consultas de score crediticio (una calificación que mide la capacidad de crédito de una persona), asesorías personalizadas sobre finanzas y educación en cómo usar el dinero responsablemente. El objetivo es que los empleados comprendan sus finanzas antes de acceder a productos como adelantos de nómina o libranza (un mecanismo que anticipa parte del salario futuro).

La filosofía de crecimiento de Aleluya refleja la personalidad de sus fundadores. Andrés practica yoga y meditación, y esto permea la cultura empresarial. Considera que "la magia de cualquier cosa es entender dónde está mi plenitud". Para la compañía, el éxito no se mide solo en números de crecimiento acelerado. Cada mes responden tres preguntas: ¿estamos creciendo?, ¿somos rentables?, ¿somos felices? "No importa si crecemos al 1% o 2% mensual. Si tenemos esos tres chulitos, vamos bien", comenta Cuervo. Prefieren ser "una tortuga marina que va parchadita por el mar disfrutando del camino", su mantra desde la fundación, en lugar de perseguir convertirse en un unicornio empresarial a costa de perder control sobre sus valores.

Fuente original: El Colombiano - Negocios

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