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Alejo Durán, el primer Rey Vallenato: marcado por el número nueve de pies a cabeza

Fuente: Guajira News
Alejo Durán, el primer Rey Vallenato: marcado por el número nueve de pies a cabeza
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Gilberto Alejandro Durán Díaz ganó el primer Festival de la Leyenda Vallenata el 27 de abril de 1968 con una vida atravesada por coincidencias con el número nueve: nació el 9 de febrero, a las 9 de la mañana, tenía 49 años al coronarse. Su legado musical y su carisma lo convirtieron en leyenda del folclor colombiano, dejando historias que van desde sus famosas canciones hasta sus 25 hijos con 19 mujeres diferentes. El maestro murió en Montería en 1989, pero su influencia sigue viva en festivales y monumentos que lo honran.

Cuando nueve acordeoneros se subieron a la tarima del primer Festival de la Leyenda Vallenata aquel sábado 27 de abril de 1968, nadie imaginaba que el ganador sería un hombre cuya vida estaría marcada por una cifra: el número nueve. Gilberto Alejandro Durán Díaz, nacido en El Paso el 9 de febrero de 1919, pasadas las 9 de la mañana, se coronó como Primer Rey Vallenato a los 49 años. El jurado estaba compuesto por Tobías Enrique Pumarejo, Rafael Escalona, Gustavo Gutiérrez, Miguel Facio Lince y Jaime Gutiérrez de Piñeres.

Las coincidencias con el número nueve no terminaban ahí. Su nombre Alejandro tiene nueve letras, al igual que sus apellidos Durán Díaz. Años después, en El Paso se erigió en su honor un monumento en la carrera novena con calle 19. El sombrero vueltiao que lo caracterizaba tenía 29 vueltas. Como dicen en el Caribe, este hombre estaba marcado por la suerte.

Alejo Durán, como lo conocían, dejó un legado musical inconfundible. Una de sus canciones más famosas, la 039, contaba la historia de aquel carro que se llevó a Irene, esa morena que lo dejó llorando. Su primer instrumento lo cogió a los 19 años y no tardó en crear su propia música. En ese primer festival tocó con Pastor "El Niño" Arrieta en la caja y Juan Manuel Tapias en la guacharaca, presentando canciones que se quedarían en la memoria colectiva como "Pedazo de acordeón".

La vida personal del maestro fue tan colorida como sus acordes. Tuvo 25 hijos con 19 mujeres diferentes, un inventario que él mismo convirtió en canción. Cuando un periodista le preguntó al respecto, Alejo respondió con la naturalidad de quien hablaba desde el corazón: "Yo debo tener unos 25 hijos". ¿Todos con la misma mujer?, preguntó el periodista. "Con la misma, pero con distintas mujeres", respondió el juglar sin titubear.

Su voz profunda, casi ronca, era la de un campesino viejo sin afeites. El periodista Juan Gossaín lo describió así: "Nadie cantó como él las crónicas de un vallenato. El pueblo, sencillamente lo amaba como se aman los elegidos. Estaba sintonizado en línea directa con el alma popular". El escritor David Sánchez Juliao agregó que Alejo fue "un hombre honesto como persona y como músico. Fue fiel a su origen campesino, a su música simple y transparente como el agua, y a sus letras elementales".

Consuelo Araujonoguera, quien lo entrevistó como primer Rey Vallenato, sostuvo: "Cuando Alejo Durán se subió a la tarima y luego ganó, fue cuando tuvimos la noción exacta de que el Festival de la Leyenda Vallenata había comenzado, y comenzado bien". Ella fue quien registró su legado para Colombia. Años después, en 1991, se instaló en Valledupar el monumento al "Pedazo de acordeón", obra abstraccionista del escultor bogotano Gabriel Beltrán.

Alejo Durán murió en Montería el 15 de noviembre de 1989, pero su huella quedó grabada en el folclor nacional. En 2019, cuando se cumplieron cien años de su nacimiento, la Nación mediante la ley 1860 declaró ese año como el Año de Alejo Durán. En El Paso, su tierra, el Festival Pedazo de Acordeón que comenzó en 1989 sigue vivo. Y en 2027, cuando el Festival de la Leyenda Vallenata cumpla 60 ediciones, seguirá girando alrededor de ese primer Rey Vallenato que llegó a ser insuperable.

Fuente original: Guajira News

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