Alcalde y gobernador chocan con Aeronáutica Civil por quién controla el aeropuerto de Barranquilla

El alcalde Alejandro Char y el gobernador Eduardo Verano exigen que Barranquilla asuma la administración del lado tierra del aeropuerto Ernesto Cortissoz, argumentando que la Aeronáutica Civil no ha logrado modernizarlo. El proyecto de renovación lleva años estancado con problemas de climatización, filtraciones y avances mínimos. La tensión política se intensifica mientras los viajeros siguen usando una terminal que no termina de transformarse como se prometió.
En Barranquilla la tensión sobre quién debe administrar el aeropuerto Ernesto Cortissoz sigue en escalada. En menos de una semana, tanto el alcalde Alejandro Char como el gobernador Eduardo Verano salieron públicamente a cuestionar el manejo que hace la Aeronáutica Civil de la terminal, pidiendo que al menos parte de su operación pase a manos del Distrito.
Char ha sido enfático en sus críticas. El mandatario ha dicho que el aeropuerto "no refleja el desarrollo de Barranquilla" y que "no se parece a Barranquilla", además afirmar que "lo administra el Gobierno Nacional, no lo hacen bien". Verano se sumó al reclamo hace poco, dejando clara su posición: "Estamos listos para unirnos con Alex Char y sacar adelante el Aeropuerto Ernesto Cortissoz. Ya es hora de llevarlo a la altura de la gran transformación que viven el Atlántico y su capital."
Lo que piden específicamente los dos mandatarios es que Barranquilla administre el "lado tierra" del aeropuerto: la terminal de pasajeros, salas, equipajes, ascensores, escaleras eléctricas y todas las zonas de atención al usuario. La Aeronáutica Civil mantendría el control de los aspectos técnicos y operativos de la aviación. Ana María Aljure, gerente de Ciudad de Barranquilla, ha explicado que el Distrito tiene la capacidad para asumir esa responsabilidad y garantizar que las obras avancen y mejore el servicio.
El problema viene de lejos. Desde 2021, cuando se anunció la renovación bajo el Grupo Aeroportuario del Caribe, la obra ha sido un calvario. Los usuarios se han quejado constantemente por fallas de climatización, filtraciones de agua y cierres inesperados. Los gremios y veedurías han denunciado sobrecostos y retrasos, incluso la Contraloría abrió investigaciones por presunta ineficiencia en el manejo del dinero. En 2023, después de que los problemas empeoraran, el contrato de concesión fue terminado y la Aeronáutica Civil asumió la administración directa. Pero según las veedurías, los avances no mejoraron: para 2025, el Distrito reportó que trabajos en maleteros, ascensores y salas internacionales solo alcanzaban el 6 por ciento de ejecución.
Lo que comenzó como una queja legítima sobre obras inconclusas se ha convertido en un pulso político. Por una parte está el Gobierno Nacional con la Aeronáutica Civil sin responder formalmente si está dispuesta a ceder el control del lado tierra. Por la otra, están Char y Verano unidos en el discurso de que necesitan tomar las riendas para "ponerlo a la altura que merece Barranquilla". Mientras tanto, los viajeros continúan esperando en un aeropuerto que promete modernización desde hace años pero que sigue enredado en controversias de infraestructura, administración y política.
Fuente original: El Tiempo - Colombia

