Albania, La Guajira: la comunidad que salió a las calles pidiendo lo más básico: agua

En Albania, municipio de La Guajira, decenas de habitantes realizaron una protesta de seis días frente a la Alcaldía exigiendo soluciones a la crisis de agua que afecta a cientos de familias. Aunque se alcanzaron acuerdos que permitieron reanudar actividades, el problema de fondo persiste. La situación refleja una deuda histórica del país con territorios olvidados donde el acceso al agua sigue siendo una necesidad sin garantía.
Mientras en otros lugares la gente sale a protestar por promesas rotas u oportunidades que nunca llegan, en Albania pasó algo diferente. Aquí los ciudadanos tuvieron que ocupar las calles durante seis días para reclamar algo que uno pensaría que ya estaría resuelto: agua potable.
Decenas de familias se plantaron frente a la Alcaldía Municipal exigiendo respuestas a una crisis que, lejos de ser nueva, se ha convertido en parte del paisaje cotidiano para cientos de habitantes. La protesta fue clara en su mensaje: las actividades administrativas se paralizaron, la administración local quedó en evidencia y quedó expuesto que en pleno siglo XXI hay gente en Colombia que sigue peleando por acceso al agua.
Lo que llamó la atención durante esos días fue algo inesperado. La alcaldesa manifestó que ella también tenía sed. Que también compartía la angustia de esa comunidad que reclamaba lo elemental. Cuando quien gobierna reconoce públicamente el mismo problema que reclaman los gobernados, es porque la situación ha trascendido lo local. Es una señal de que esto requiere algo más que soluciones de escritorio.
Los acuerdos que se alcanzaron permitieron recuperar la normalidad administrativa y abrir un nuevo diálogo. Pero aquí está el quid del asunto: terminar una protesta no significa resolver lo que la causó. Las familias siguen sin agua garantizada. Los barrios continúan en la incertidumbre. Y ese problema que ha perseguido a Albania durante años sigue intacto.
Este momento también debería servir como espejo. Solemos recordar la importancia del agua solo cuando nos falta, cuando genera angustia o cuando una comunidad entera tiene que gritar en la calle para exigirla. Pero el agua no debería ser noticia por su ausencia. Debería ser un derecho garantizado para todos, en cualquier rincón del país.
Lo que pasó en Albania es un llamado directo: Colombia necesita voltear a mirar estos territorios que quedan en la periferia. Detrás de las cifras y los informes oficiales hay personas esperando respuestas concretas. Hay familias necesitando algo tan fundamental como beber agua sin incertidumbre.
Cuando una comunidad sale a las calles pidiendo agua, no es solo un problema de Albania. Es un recordatorio de las deudas que el país aún tiene con quienes viven en sus márgenes. La protesta terminó. Pero la sed, desafortunadamente, sigue esperando.
Fuente original: Guajira News


