Al borde del abismo: cómo Estados Unidos e Irán frenaron una guerra en las últimas horas

Estados Unidos e Irán llegaron a un alto el fuego de dos semanas cuando faltaban minutos para que venciera el ultimátum de Trump y se ejecutara una ofensiva masiva. La negociación fue frenética, mediada principalmente por Pakistán, con la intervención directa del nuevo líder supremo iraní Mojtaba Jamenei y llamadas de última hora del presidente estadounidense. Aunque el acuerdo evitó una escalada inmediata, permanece frágil y con múltiples actores regionales cuestionando su solidez.
Durante días, el mundo estuvo al borde de una confrontación directa sin precedentes. Washington y Teherán negociaban mientras los relojes avanzaban hacia un ultimátum que parecía imposible de detener. Pero en las últimas horas, en una carrera contrarreloj donde diplomáticos trabajaban sin dormir y mensajeros trasladaban notas entre capitales, ambas potencias lograron frenar la escalada. El portal Axios reconstruyó los detalles de esas conversaciones basándose en entrevistas con once fuentes involucradas en el proceso.
El lunes por la mañana, cuando Trump ya se preparaba para una ofensiva masiva contra infraestructura iraní, algo cambió en Teherán. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, ordenó por primera vez a sus negociadores avanzar hacia un acuerdo. Casi simultáneamente, Steve Witkoff, el enviado especial de Trump, recibía una propuesta de diez puntos de Irán que calificó como "un desastre, una catástrofe". Así comenzó una negociación simultánea en múltiples frentes. Pakistán, Turquía y Egipto se movieron como mediadores, pasando borradores entre Washington y Teherán mientras intentaban cerrar las brechas de una negociación que parecía imposible.
Lo inusual fue la participación directa de Jamenei, el nuevo líder supremo iraní. Según las fuentes consultadas por Axios, la comunicación se hacía principalmente a través de mensajeros que llevaban notas. Una fuente regional explicó que "todas las decisiones importantes del lunes y el martes pasaron por Jamenei. Sin su luz verde, no habría habido acuerdo". También fue decisiva la labor del canciller iraní, Abbas Araghchi, quien no solo negoció sino que convenció a los comandantes de la Guardia Revolucionaria de aceptar el acuerdo.
El martes por la mañana, Trump elevó la tensión al amenazar con una catástrofe si Irán no abría el estrecho de Ormuz, superando sus previas amenazas de bombardear puentes e infraestructura eléctrica. Parecía que todo se derrumbaba, pero tras bastidores las conversaciones seguían. Incluso cuando algunos medios reportaban que Irán abandonaba las negociaciones, las fuentes involucradas aseguraban que había "cierto impulso". Netanyahu estaba constantemente en contacto con Trump, aunque los israelíes comenzaban a sentir que perdían el control del proceso. Hasta el vicepresidente J.D. Vance hacía llamadas desde Hungría coordenando con funcionarios paquistaníes.
Hacia el mediodía del martes, las partes convergían en un alto el fuego de dos semanas. El primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif publicó los términos en redes sociales. Entonces llegó un momento de total incertidumbre: ni siquiera los allegados más cercanos de Trump sabían qué haría. "Varias personas que habían hablado con él apenas una o dos horas antes seguían creyendo que rechazaría la oferta, hasta justo antes de que la aceptara", reporta Axios.
Mientras todo esto sucedía, las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente seguían preparándose para una campaña de bombardeos. Civiles dentro de Irán huían de sus hogares. Pero en la noche del martes, cuando faltaban minutos para el vencimiento del ultimátum, todo cambió. Trump habló con Netanyahu para asegurar su compromiso, luego con el mariscal de campo paquistaní Asim Munir. Pasada la medianoche, Sharif pidió ampliar el plazo dos semanas y solicitó a Irán que garantizara el paso seguro por el estrecho de Ormuz como gesto de buena voluntad. Araghchi confirmó que era posible. Trump anunció la suspensión de los ataques. Las fuerzas estadounidenses recibieron la orden de detenerse apenas quince minutos después.
Sin embargo, la tregua es frágil. Israel continuó con ataques contra Hezbolá en Líbano, dejando fuera del acuerdo esa frontera. Irán ha amenazado con volver a paralizar el tráfico en el estrecho. Pakistán ya invitó formalmente a ambas delegaciones a reunirse en Islamabad el viernes 10 de abril para negociar un acuerdo de paz más amplio. Por ahora, el abismo fue evitado, pero los cimientos del acuerdo permanecen frágiles.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



