Acribillado a tiros: asesinan a carpintero en Malambo tras regresar al barrio que lo amenazó

Alexander Candama Suárez, carpintero de 45 años conocido como 'Chupa', fue asesinado a balazos el lunes 25 de mayo en la puerta de su taller en Villa Esperanza, Malambo. Dos sicarios en motocicleta lo tirotearon sin piedad dejándolo con ocho impactos de bala. Las autoridades investigan un móvil de extorsión, pues el hombre ya había sido amenazado hace años por delincuentes que le exigían dinero.
El lunes 25 de mayo quedará grabado en la memoria de Villa Esperanza. Esa tarde, a eso de las 2:30, Alexander Candama Suárez salió a la parte externa de su taller de carpintería en la carrera 2 sur con calle 3 de Malambo, sin saber que sería la última vez. Dos hombres en una motocicleta negra tipo NKD lo estaban esperando. El parrillero bajó del vehículo, sacó un arma y disparó una y otra vez contra el carpintero de 45 años, apodado 'Chupa' por quienes lo conocían. Cuando cesaron los disparos, la víctima había recibido al menos ocho impactos de bala en la cara, el cuello, el pecho, los hombros y el abdomen.
Los vecinos intentaron salvarlo. Lo trasladaron rápido a la Clínica Campbell, pero llegó sin signos vitales. Los médicos solo confirmaron lo que ya era evidente: Alexander Candama Suárez estaba muerto. El Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía llegó después, recogió ocho vainillas de calibre 9 milímetros y un proyectil sin disparar. Pero las preguntas sobre quiénes y por qué seguían sin respuesta.
La investigación apunta hacia la extorsión. Resulta que este hombre trabajador, dedicado de verdad a su oficio de carpintero y ebanista, ya había sido amenazado hace unos cuatro años. Delincuentes le pidieron dinero a cambio de dejarlo tranquilo. Por eso decidió irse del barrio para proteger su vida. Pero hace dos años regresó, con la ilusión de reconstruir su vida y su negocio. Ese regreso parece haber sido un error fatal. Reactivó la amenaza que nunca desapareció del todo.
En Villa Esperanza lo recuerdan como alguien de bien, un trabajador que se levantaba cada día a labrar su oficio con dedicación. Ahora el barrio está de luto y los residentes demandan más presencia de autoridades. La extorsión y el microtráfico llevan años azotando el sector, y este asesinato es solo el síntoma más sangriento de una violencia que no cede.
Hasta ahora no hay capturas. La Fiscalía continúa investigando para identificar a los sicarios y esclarecer los detalles del crimen. Las autoridades piden a la comunidad que comparta información de manera confidencial. Mientras tanto, Malambo sigue tratando de sanar una herida que la extorsión no deja de abrir.
Fuente original: La Guajira Noticias

