A los 65 años, Luz Estella transformó un basurero del barrio con amor y organización comunitaria
Luz Estella Zuluaga, una líder comunitaria de Cristo Rey, logró acabar con la acumulación de basura en la carrera 50C a través de su participación en un laboratorio de cultura ciudadana. Junto a sus vecinos implementó estrategias como murales, nuevas canecas y jornadas de limpieza que transformaron el espacio. El trabajo comunitario desincentivó el mal uso del sector y ahora planean expandir la iniciativa a otros puntos del barrio.
En el barrio Cristo Rey, en el suroccidente de Medellín, vive una mujer que prefiere actuar desde la sombra pero que sus vecinos siempre buscan cuando hay un problema que resolver. Luz Estella Zuluaga tiene 65 años, es originaria de Medellín y ha pasado casi toda su vida en la comuna 15. Sin pretensiones de protagonismo, ella dice que está lista para lo que sea necesario: "Me ponen a barrer una calle y la barro", señala sin dudar.
Esa disposición al servicio la llevó a vincularse al Laboratorio de Cultura Ciudadana de Cristo Rey, una iniciativa de la Alcaldía de Medellín que forma parte de proyectos estratégicos de la administración. Lo que Luz Estella no sabía era que ese compromiso la convertiría en una de las artífices de la transformación de un lugar que estaba hecho un caos.
En la carrera 50C, entre calles 1 y 2, justo al acceso del skatepark del puente de la 4 sur, había un punto crítico de basura. Los vecinos dejaban allí sus bolsas sin importar si el camión de Emvarias pasaba o no ese día. En una ocasión, Luz Estella calcula que se acumuló más de una tonelada de residuos en ese lugar. Antes del laboratorio, ella y sus vecinos ya habían intentado soluciones por su cuenta: pidieron árboles a empresas del sector para sembrar en el acceso del puente. La Organización VID respondió con una donación de eugenios que plantaron con esperanza.
Cuando la Junta de Acción Comunal la invitó al laboratorio a mediados de 2024, Luz Estella aceptó sin pensarlo. Desde entonces participó en reuniones periódicas con unas 20 personas de la comunidad, funcionarias de la Secretaría de Cultura Ciudadana y equipos de otras dependencias de la Alcaldía y Emvarias. Los encuentros se realizaban en la Institución Educativa Cristo Rey y de ahí surgieron ideas que parecían simples pero que fueron transformadoras: pintar murales, instalar nuevas canecas y, lo más importante, lograr que la comunidad se apropiara del espacio.
Lo que sucedió después fue casi mágico. Los vecinos comenzaron a reunirse en ese lugar para hacer manualidades, jornadas de limpieza e intervenciones artísticas. Esa presencia constante fue lo que realmente cambió todo. Crearon carteles en papel y tela que todavía están ahí, hicieron mariposas, flores y veletas con botellas de plástico PET recicladas. Recuperaron el parque infantil del sector con decoración hecha a partir de materiales reutilizados y reorganizaron las materas para que hubiera menos espacio donde arrojar basura. Con cada intervención, el lugar dejaba de ser invisible y comenzaba a ser cuidado por quienes lo pisaban.
La acumulación de basura desapareció. El punto crítico que había atormentado a los vecinos durante tanto tiempo se convirtió en un espacio limpio y animado. "Se logró un gran aprendizaje: la unión hace la fuerza. Fue una labor en conciencia y con mucho amor; los jóvenes del sector nos reconocen el trabajo que hicimos", comenta Luz Estella con la satisfacción de quien ha cumplido su misión.
Pero para ella y sus vecinos esta es solo una batalla ganada. Ahora miran hacia otros puntos del barrio con la misma determinación de siempre: "Nos gustaría hacer estas intervenciones en otros puntos del barrio". Porque en Cristo Rey ya saben que cuando se juntan con amor y conciencia, la fuerza verdaderamente reside en la unión.
Fuente original: Telemedellín