A 16 meses de las elecciones de 2027, ya hierve la olla política en regiones y municipios
Aunque falta más de un año para las elecciones regionales de octubre de 2027, en departamentos y municipios del país ya comenzó la carrera por gobernaciones, alcaldías y curules. Los aspirantes se reorganizan y tejen alianzas, pero muchos parecen más interesados en el poder que en soluciones reales. Los ciudadanos deben exigir propuestas concretas sobre empleo, educación, salud y seguridad antes de votar.
La tinta apenas se secó en las urnas de las elecciones presidenciales y ya en muchas esquinas del país se respira olor a campaña. Aunque faltan más de dieciséis meses para que los colombianos elijan gobernadores, alcaldes y concejales en octubre de 2027, los nombres empiezan a resonar en pasillos y mesas de café. Los grupos políticos se reorganizan, los aspirantes afilan sus estrategias y las alianzas se cocinan en silencio. Es el juego de ajedrez que se repite cada vez que se acerca un proceso electoral importante.
No hay nada malo en que quienes tengan vocación política aspiren a gobernar sus territorios. El problema es otro: muchos de quienes se autopostulan parecen estar más enamorados de la idea de tener poder, de controlar recursos y máquinas políticas, que de traer soluciones reales a sus comunidades. La experiencia ha mostrado una y otra vez que las campañas se construyen alrededor de nombres bonitos e intereses particulares, mientras los verdaderos problemas de la gente quedan en un rincón olvidado.
Por eso es importante que desde ya los ciudadanos presten mucha atención. No es suficiente que alguien quiera ser gobernador, alcalde o concejal. La pregunta que debe hacerse es mucho más profunda: ¿qué proyecto de región realmente representan? ¿Cómo planean atacar el desempleo? ¿De dónde sacarán los recursos para mejorar la educación, la salud, la seguridad? ¿Cuál es su visión para el desarrollo económico de sus territorios? Estas son las respuestas que los votantes tienen derecho a exigir.
Los partidos tradicionales ya están moviendo sus fichas. Los mismos grupos que durante años han controlado espacios importantes de poder están reorganizando sus estructuras para 2027. Algunos traerán rostros nuevos para verse frescos, pero detrás de esos caras puede seguir habiendo los mismos intereses de siempre.
Además, está claro que quiénes están cerca del Gobierno nacional también trabajan en consolidar sus propias candidaturas regionales. Y aquí viene lo clave: todo dependerá de quién llegue a la Casa de Nariño en 2026. Ese resultado será determinante para cómo se agrupen los bloques políticos en cada rincón del país, quiénes se alíen con quiénes y cuáles sean las estrategias que cada sector despliegue.
La democracia necesita que los ciudadanos voten, pero también que vigilen. No se trata simplemente de presentarse cada cuatro años a depositar un tarjetón. Lo que hace falta es examen constante, preguntas incómodas y análisis serio sobre quiénes aspiran a representar a la gente. El futuro de las regiones dependerá de si logran elegir líderes que entiendan que el poder es una responsabilidad para servir, no un premio para servirse de él.
Fuente original: Diario del Norte

