90 tortugas rescatadas del tráfico ilegal vuelven a Cartagena tras rehabilitación
Noventa tortugas que fueron víctimas del tráfico ilegal de fauna regresaron a su hábitat natural en Cartagena después de meses de rehabilitación en el Valle de Aburrá. Entre los animales liberados había 20 hicoteas y 70 morrocoy que sufrieron problemas nutricionales, deformaciones y estrés por estar en cautiverio. Las autoridades ambientales advierten que las tortugas siguen siendo de las especies más afectadas por el comercio ilegal y hacen un llamado a no comprar estos animales como mascotas.
Después de varios meses de cuidados intensivos en el Valle de Aburrá, 90 tortugas pudieron regresar finalmente a su hogar natural en Cartagena. Estos animales habían sido rescatados de las manos de traficantes y personas que los mantenían ilegalmente como mascotas en sus casas, sin saber que estaban contribuyendo con un delito ambiental que afecta gravemente estos ecosistemas.
El Área Metropolitana fue la entidad responsable de toda la operación de rescate y recuperación. Durante el tiempo de rehabilitación, los especialistas atendieron a 20 tortugas hicoteas y 70 morrocoy en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre. Lo que encontraron fue desgarrador: animales con problemas nutricionales severos, caparazones deformados, lesiones físicas, estrés extremo y comportamientos alterados por años de cautiverio.
Lo más preocupante es que muchas de estas especies ni siquiera tienen distribución natural en el Valle de Aburrá, lo que significa que fueron extraídas violentamente de sus territorios originales para ser vendidas como si fueran mascotas inofensivas. Andrés Gómez, profesional del Área Metropolitana, explicó que "las tortugas continúan siendo una de las especies más afectadas por el tráfico ilegal de fauna silvestre".
Los números son alarmantes. Solo en 2024, las autoridades han recuperado más de 3.200 tortugas entre morrocoy, hicoteas y tortugas caja gracias a la coordinación entre la Policía y las autoridades ambientales. Pero detrás de cada tortuga recuperada hay historias de sufrimiento animal y ecosistemas que se desmoronan.
Por eso las autoridades hacen un llamado directo a la comunidad: dejen de comprar y tener estas tortugas en casa. No solo están alimentando un negocio criminal que destruye la naturaleza, sino que también están exponiéndose a riesgos de salud. Gómez señaló que esta práctica puede representar peligros por enfermedades zoonóticas (infecciones que saltan de animales a humanos).
La libertad de estas 90 tortugas es un logro, pero es apenas una gota en un océano de tráfico ilegal que continúa día tras día en el país.
Fuente original: Minuto30


