510 familias de La Calera accederán a agua limpia con filtros que eliminan bacterias sin electricidad

El proyecto Agua para todos entregó filtros domésticos y comunitarios en zonas rurales de La Calera, Cundinamarca, beneficiando a más de 500 familias. Los sistemas funcionan por gravedad sin necesidad de energía o químicos, removiendo 99,9 por ciento de bacterias y patógenos. La iniciativa surgió del trabajo conjunto entre comunidades, el Sistema Coca-Cola y el Fondo de Agua Somos para resolver las limitaciones de infraestructura hídrica en el municipio.
Colombia posee el 4,1 por ciento del agua dulce del planeta, según el Banco Mundial. Pero esa riqueza hídrica no se traduce en acceso equitativo: cinco millones de personas aún carecen de agua potable, de acuerdo con la Contraloría General de la Nación. El problema se agudiza en las zonas rurales, donde apenas el 9,7 por ciento de los municipios logran garantizar agua segura para consumo humano, según cifras del ministerio de Vivienda. La Calera, en Cundinamarca, no escapa a esta realidad que afecta a buena parte del país.
En ese contexto llegó el proyecto Agua para todos, que acaba de beneficiar a 510 hogares del municipio mediante la instalación de filtros diseñados específicamente para comunidades con infraestructuras limitadas. Durante la presentación de la iniciativa, Leandro Santiago, presidente de la Junta de Acción Comunal de Santa Helena, una vereda de La Calera, señaló que "aunque nuestras comunidades rurales han tenido acceso a fuentes de agua locales, estas no siempre han sido seguras para el consumo". El proyecto interviene precisamente ahí: implementando sistemas de filtración adaptados a las condiciones del territorio.
Andrea Yáñez, directora del Fondo Agua Somos, explicó que "este proyecto apoya a las comunidades para mejorar el acceso al agua potable mediante la implementación de sistemas de filtración adaptados a las condiciones locales". La estrategia combina diez filtros comunitarios para acueductos rurales con cincuenta filtros domésticos para hogares. El resultado es contundente: agua libre en 99,9 por ciento de bacterias y patógenos, sin necesidad de electricidad ni productos químicos.
Los filtros funcionan por ultrafiltrado, una tecnología que realiza una filtración física usando solo la presión natural del agua. El sistema es robusto: dura más de diez años, produce entre 350 y 500 litros diarios en las versiones domésticas, y su operación es tan sencilla que no requiere conocimiento técnico especializado. Los filtros domiciliarios se instalan en los hogares dentro de recipientes tipo balde con llave para dosificar el agua, lo que los hace portátiles y adaptables a las necesidades de cada familia.
La Calera fue elegida porque sus veredas enfrentan dificultades reales en la calidad del agua, pero también porque cuenta con comunidades organizadas y comprometidas con el territorio. Los beneficiarios fueron priorizados a través de un proceso participativo que consideró la calidad del agua, las limitaciones de infraestructura y el interés genuino de las comunidades en involucrarse activamente.
Pero la entrega de los filtros es solo el comienzo. Las comunidades reciben capacitación técnica para la operación y mantenimiento de los sistemas. Se establecerán espacios de seguimiento mediante mesas de gobernanza comunitaria donde se resuelvan dudas y se monitoree el funcionamiento. Además, habrá visitas periódicas a las familias beneficiarias y revisiones trimestrales a los acueductos comunitarios. La apuesta es que sean las propias comunidades quienes lideren la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.
Fuente original: El Tiempo - Bogotá