33 países apuestan por energía nuclear como salvavidas energético para 2050

Treinta y tres naciones, entre ellas Francia, China, Canadá y Reino Unido, firmaron un compromiso en París para expandir la energía nuclear como fuente principal de electricidad limpia. Los gobiernos buscan triplicar la capacidad nuclear mundial antes de 2050 y necesitan que bancos multilaterales financien estos megaproyectos. La iniciativa también abre la puerta a aplicaciones nucleares en hidrógeno, desalinización y calefacción industrial.
Un grupo de 33 países cerró filas este martes alrededor de un objetivo común: convertir la energía nuclear en el caballo de batalla contra el cambio climático y la crisis energética global. En la Segunda Cumbre Mundial de Energía Nuclear celebrada en París, estas naciones suscribieron una declaración conjunta que reconoce a la nuclear como "recurso estratégico" indispensable para los próximos años.
La lista de firmantes incluye potencias nucleares consolidadas como Francia y China, pero también países en desarrollo que ven en esta tecnología una salida a sus problemas de energía. Participaron desde Mongolia hasta Ruanda, desde Japón hasta Marruecos. Lo curioso es que esta coalición va más allá de los tradicionalmente pro-nucleares: es un consenso global de que sin energía nuclear será casi imposible cumplir los compromisos de reducir emisiones de carbono para 2050.
El documento firmado, titulado "Por una energía nuclear segura y asequible para todos", subraya lo que los expertos llevan años diciendo: la nuclear es confiable, funciona sin soltar gases de efecto invernadero, y complementa bien otras fuentes limpias como solar y eólica. Además, estos 33 gobiernos se comprometieron a respetar los máximos estándares internacionales de seguridad y evitar que esta tecnología se use para armas nucleares, vigilados por el Organismo Internacional de Energía Atómica.
La ambición es mayúscula: triplicar la capacidad nuclear mundial antes de 2050, un objetivo que ya fue respaldado en la COP28. Pero aquí viene lo difícil: construir plantas nucleares cuesta miles de millones de dólares y tarda años. Por eso los gobiernos pidieron explícitamente a bancos multilaterales como el Banco Mundial que comiencen a financiar estos proyectos con la misma facilidad con que financian otras energías renovables.
Más allá de generar electricidad, la declaración abre la puerta a usos nucleares innovadores: producir hidrógeno verde para industrias contaminantes, desalinizar agua en regiones áridas, calentar ciudades enteras. Estos usos secundarios podrían multiplicar el impacto económico de invertir en nuclear.
Los signatarios también reconocen un fantasma que siempre aparece: la desconfianza del público. Por eso enfatizaron que habrá transparencia total en los proyectos nucleares y participación ciudadana en las decisiones. Sin confianza social, ni la mejor tecnología avanza.
El compromiso incluye impulsar innovaciones como reactores más pequeños y modulares, que son más baratos y fáciles de instalar que las megaplantas tradicionales. También prometieron invertir en formación de ingenieros y técnicos especializados, porque la nuclear no se improvisa. Antes de 2050 necesitarán miles de profesionales.
Fuente original: Portafolio - Economía