2026: el año en que los colombianos decidiremos el futuro del país
El 2026 traerá elecciones cruciales para renovar Congreso y Presidencia. Los colombianos enfrentan el reto de elegir con responsabilidad, rechazando candidatos corruptos, sin trayectoria o que usan la rabia como herramienta política. La tarea requiere informarse bien, pensar en el bien común y recordar que el poder de decisión está en manos de cada ciudadano.
Este año es momento de una reflexión profunda con todos los colombianos. El 2026 no será una elección más: ese año renovaremos el Congreso de la República con nuevos senadores y representantes, y elegiremos al siguiente presidente. Esas decisiones van a marcar el destino del país durante años.
No se trata solamente de ir a votar. Se trata de hacerlo pensando bien, de examinar a fondo a cada candidato y preguntarse sinceramente si tiene la capacidad, la preparación y la honestidad para legislar y gobernar en favor de la gente. En Colombia sabemos que hay muchos aspirantes que simplemente no merecen nuestra confianza.
Conocemos la realidad del país. Hay candidatos siendo investigados por autoridades, otros con procesos judicales abiertos, y no faltan quienes han convertido la política en su negocio personal. También están los que tienen lo mínimo en estudios pero sin visión para servir al bien común. Las "golondrinas electorales" llegan cada cuatro años con dinero para comprar votos, desaparecen después, y nunca han sentido de verdad las dificultades de las comunidades. Y luego están esos congresistas eternos, llevando más de veinte años aferrados al poder sin mostrar resultados tangibles.
En la contienda presidencial tampoco faltan los problemas. Hay candidatos que juegan con las emociones de la gente, que buscan votos basados en la rabia y el resentimiento, sin pensar en las consecuencias. Una vez en el poder, muestran su verdadero rostro. Votar desde la rabia nunca ha traído soluciones, solo más división. También están quienes ven la política como un negocio donde cuentan votos y contratos, no como un servicio público.
El deber es claro: tenemos que elegir a los mejores. Eso significa informarnos bien, conocer la trayectoria de cada candidato, no dejarse llevar por promesas bonitas sin fundamento. Pensar en lo que Colombia realmente necesita: educación, salud, empleo, seguridad, desarrollo que sea sostenible. Rechazar sin dudarlo a quienes han demostrado que solo saben robar. No premiar la mediocridad ni la trampa.
No estamos obligados a repetir los mismos errores del pasado. Podemos elegir líderes honestos, bien preparados y comprometidos de verdad con el servicio público, no con la politiquería de siempre. Es difícil porque hay presiones e intereses, hay quienes quieren que nada cambie. Pero los colombianos hemos demostrado ser fuertes y capaces de tomar decisiones correctas cuando nos lo proponemos.
Colombia merece más: merece desarrollo real, oportunidades para todos, líderes que la respeten y la defiendan. El poder está en nuestras manos. No permitamos que nos engañen con discursos vacíos. Elegir bien no es un lujo, es una obligación que tenemos con el país que soñamos construir.
Fuente original: Periódico La Guajira

